Sí amigos, tras una primer semana de mayo de fuertes caídas en las mercancías, muchos analistas se preguntaron si éstas serían simplemente una toma de utilidades o un cambio de tendencia, pero, la verdad sea dicha, la segunda semana de mayo sólo mostró que los inversionistas simplemente no saben para dónde jalar, dada la enorme volatilidad existente en los mercados y a que varios productos siguieron mostrando bajas, mientras que otros tuvieron sólo magras recuperaciones, para demostrar que la burbuja creada en los commodities siguió perdiendo fuerza.

En el caso de los precios de los granos, éstos volvieron a pintarse de rojo al haberse emitido el reporte sobre oferta y demanda mensual el jueves, en el que el Departamento de Agricultura de EU simplemente sorprendió al mercado al mostrar, en el caso del maíz, un aumento de la oferta y una reducción de la demanda, incrementando así las expectativas de los inventarios finales, lo que generó en un momento determinado oleadas de ventas que llevaron a los precios literalmente a desplomarse y cerrar prácticamente en límite abajo para todos sus plazos.

Así, el balance semanal de los granos fue negativo al perder el maíz en su plazo inmediato 0.55%, el trigo 3.93% y la soya casi 1 por ciento. Sé que piensan que no fue mucho, pero si consideramos las bajas acumuladas, estas cifras se vuelven relevantes y nos muestran que los granos se la pasaron toda la semana en un sube y baja con fuertes bandazos.

Por su parte, el petróleo WTI alcanzó a recuperar poco más de 2 dólares a lo largo de la semana, para terminar con una ganancia de 2.54% y ubicarlo al cierre del viernes en 99.65 dólares por barril; sin embargo, es importante destacar que la recuperación fue realmente magra si se considera que la semana anterior el WTI perdió alrededor de 17 dólares.

Por su parte, el oro recuperó sólo 0.17% para cerrar la semana en 1,493.60 dólares por onza y la plata, que había sufrido su peor caída en 36 años de más de 28%, avanzó 4.32 por ciento.

Muchos pensaban que quizá tras las fuertes caídas vistas en días anteriores, los inversionistas simplemente iban a regresar a aprovechar los precios bajos y que veríamos a los commodities levantar fuerte, pero creo que queda claro que no fue así y la razón es sencilla: la situación global se complicó aún más.

En Europa, Grecia volvió a ser el centro de la noticia, al ser Standard and Poor’s la que le volvió a recortar la calificación de riesgo crediticio, dejando a sus bonos en niveles de basura y dónde queda claro que hoy más que nunca la Unión Europea se encuentra dividida para decidir si a un año de haber rescatado a ese país se le rescata de nueva cuenta o no, con la consecuente pérdida de valor para el euro y fortalecimiento del dólar que impacta, sin duda, el precio de las materias primas.

Por otra parte, las presiones inflacionarias generaron que China incrementara sus requerimientos de capital a la banca por quinta vez en lo que va del año, para llevarlos a 21%, mientras que Chile y Perú incrementaron su tasa de referencia y ya se habla de que España haga lo propio en este año y el que entra.

Lo anterior sólo podría desacelerar la economía a nivel global y, si sumamos las presiones inflacionarias queridos amigos, podríamos estar ante un escenario de estanflación, es decir, inflación sin crecimiento económico, que sin duda es lo que tiene nerviosos a los mercados por lo delicado del asunto.

Por todo lo anterior, nuestra recomendación de siempre es la de tomar coberturas, porque no les quepa la menor duda que vamos a seguir trepados en la montaña rusa.

*Alfonso García Araneda es director general de GAMAA Derivados. Su correo electrónico es: [email protected]