El Gobierno de Japón afirmó que no interviene en los tipos de cambio de su divisa, en respuesta a las críticas del presidente estadounidense, Donald Trump.

No es cierto que hayamos provocado el abaratamiento del yen, ya lo he repetido muchas veces , señaló el primer ministro nipón, Shinzo Abe, durante su intervención ante un comité de la Cámara baja del Parlamento japonés.

Abe se pronunció así al ser preguntado por un diputado sobre las acusaciones de Trump, quien dijo la víspera que tanto Japón como China han jugado a la devaluación en los mercados monetarios durante los últimos años, en una reunión con responsables de compañías farmacéuticas celebrada en Nueva York.

El primer ministro nipón enfatizó que la política monetaria del país depende del Banco de Japón (BoJ, por su sigla en inglés) y responde al objetivo de dejar atrás el largo ciclo deflacionario de la economía nacional, y añadió que le explicará esto a Trump si es necesario .

Abe tiene previsto reunirse con el presidente estadounidense el próximo 10 de febrero en Washington, un encuentro que constituirá la primera cumbre entre ambos mandatarios y cuya agenda se centrará en las relaciones económicas y el acuerdo bilateral de seguridad.

En la misma línea el ministro portavoz del Ejecutivo nipón, Yoshihide Suga, calificó de totalmente incorrectas las palabras de Trump y señaló que el país asiático basa su política monetaria en los acuerdos del G-7 y el G-20 sobre la no manipulación de divisas , en rueda de prensa.

En máximos

Los comentarios del nuevo ocupante del despacho oval propiciaron un incremento de la divisa nipona frente a la estadounidense en el mercado tokiota, hasta rebasar los 113 yenes, su máximo en los últimos dos meses.

Suga también refirió que tanto el Ejecutivo como el banco central nipón analizan cuidadosamente las evoluciones en los mercados de divisas para detectar posibles movimientos especulativos y destacó la importancia de la estabilidad de los tipos de cambio.

El nuevo presidente estadounidense ya había señalado anteriormente a Tokio y a Pekín por sus políticas monetarias.

Adelantó también, su intención de incluir cláusulas contra la manipulación de divisas en caso de negociar acuerdos comerciales en el futuro con estos dos países asiáticos.