Los inversionistas globales se centrarán en los detalles del comunicado y las proyecciones que dará a conocer la Reserva Federal de Estados Unidos la próxima semana, más allá de la eventual alza de tasas de interés que desde hace ya algunos meses todos dan por descontada.

Lo que quieren confirmar los financistas es que los funcionarios de la Fed continuarán con su enfoque tranquilo para el ajuste monetario en 2017, en lugar de plantear un ambiente severo que pueda descarrilar el buen tono con el que el mercado de acciones concluye este año.

"Prevemos que la mediana de las proyecciones de la Fed para el sendero de la tasa de fondos federales no cambie (...) y que para fines de 2017 siga en 1.1 por ciento, implicando dos incrementos de 25 puntos básicos en el curso del próximo año", dijo HSBC en un reporte.

El organismo dirigido por Janet Yellen subió la tasa hace un año por primera vez en casi una década para iniciar la normalización de su abultada hoja de balance, apuntando a algunas alzas más en 2016. Sin embargo, tuvo que archivar ese plan ante el surgimiento de varios imprevistos.

Las turbulencias comenzaron con una grave inestabilidad financiera en China y luego viraron a la incertidumbre política con la salida británica de la Unión Europea, la victoria electoral del republicano Donald Trump en Estados Unidos y las dudas sobre futuras votaciones en Europa.

La desconfianza fue contrarrestada por el optimismo sobre las posibles medidas de Trump para impulsar la expansión estadounidense. Ahora, algunos temen que la Fed pueda abandonar su enfoque expansivo con el objetivo de moderar el impulso de la inflación que implicarían las políticas del magnate.

"El mayor riesgo de una postura estricta es que el número de participantes en el FOMC (el Comité Federal de Mercado Abierto de la Fed) que prevén tres o más subidas en 2017 se incremente", dijo un informe de CitiFX, la unidad de monedas de Citi.

Aparte de la Fed, en la semana se esperan datos tibios de inflación y actividad de la zona euro que podrían convalidar la decisión del Banco Central Europeo (BCE) de extender sus estímulos. En tanto, China divulgará cifras de producción industrial, ventas minoristas e inversión urbana.

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