Los asesores de inversión dicen que el que una inversión sea adecuada o no depende en gran medida de las características del inversionista. En los mercados financieros existe una gran variedad de activos sobre los cuales es posible colocar capital. Los más comunes son las divisas y las acciones, pero también se negocian materias primas como el oro y otras tantas más raras.

Dentro de la lista de commodities poco comunes como inversión se encuentran algunos como la leche, el jugo de naranja, la carne de cerdo y la avena. Quien tiene conocimiento del porqué y cómo fluctúan los precios de estos productos en el día a día puede aprovecharlo para ganar dinero, debido a que parte de los factores que intervienen en sus cotizaciones son predecibles.

Contratos a futuro

Las materias primas de este tipo se negocian por la figura de futuros, que son contratos en los que las partes se comprometen a comprar o vender en una fecha posterior un producto (activo subyacente). Para ellos se debe definir una cantidad del producto a negociar, su precio y la fecha de vencimiento o entrega de la operación.

Los futuros nacieron con la denominación de “forwards” y fueron diseñados para proteger a los productores de materias primas en un mercado caracterizado por épocas de concentración de la oferta (de cosecha) y por precios muy variables a lo largo del año.

El objetivo para los compradores es pronosticar precios más altos de aquellos por los que se adquiere un contrato y que el alza ocurra antes del vencimiento del papel. Si se adquieren por 1,000 dólares futuros de café con vencimiento en junio, se buscará venderlos en mayo y que su valor sea superior, por ejemplo, ante una escasez del producto en el mercado.

La diferencia entre el precio de compra y precio de venta es la ganancia en una operación como la anterior. Sólo un porcentaje muy pequeño de todos los contratos de futuros llegan al vencimiento, debido a que en cualquier momento antes de la fecha pueden terminarse por medio de una operación a la inversa.

¿Zapatero a su zapato?

Los productores no sólo se dedican a comerciar con carne, ganado, madera o cualquiera que sea la base de su actividad, aprovechan sus conocimientos y experiencia para aumentar sus ingresos. El mercado les permite blindar su patrimonio cuando las condiciones no son óptimas en sus respectivos sectores, mientras negocian con ello.

Durante las épocas de tormenta, los precios de las cosechas suelen verse afectados de forma negativa, por lo que tiempo antes un productor puede vender futuros para cubrirse ante posibles pérdidas.

El negocio de conocer el clima

De la misma manera en que un productor puede beneficiarse de la experiencia en su área, otros expertos pueden invertir en diferentes futuros en los que sus conocimientos son de gran ayuda. Existen contratos sobre el futuro del clima: por temperatura, huracanes, heladas, lluvia, nevadas y otras precipitaciones. En ese campo los meteorólogos tienen la ventaja.

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