La economía brasileña se prepara para la Copa Mundial de Fútbol a mediados de este año y los Juegos Olímpicos en 2016. Ya quedó atrás la Copa de las Confederaciones el año pasado. ¿Qué impacto tienen estos acontecimientos en la cartera de un inversionista diversificado?

Brasil es uno de los cuatro grandes emergentes junto a China India y Rusia, todos ellos integrantes de los BRIC. Pero ha defraudado sistemáticamente a lo largo de los últimos años en materia de crecimiento, en parte por el elevado y crecientes gasto público y déficit de cuenta corriente, en momentos en que las tasas de interés de mercado mundiales han comenzado a subir, lo que en cualquier coyuntura tiene un impacto recesivo por el mayor costo del fondeo del capital y, porque precisamente esos capitales fluyen de la periferia al centro en un vuelo a la calidad que deprecia las monedas de origen.

La devaluación del real, la menor tasa de crecimiento que se ha estancado en torno al 2.0/2.5%, la subida de tasas de interés y una política que más ajustada en términos monetarios en los mercados globales (remoción de los estímulos por parte de la Reserva Federal -Fed- como puntapié inicial) le hicieron perder atractivo a los activos brasileños.

Es un hecho que cuando las economías atraviesan cierta fase de desarrollo medidas por el PIB (Producto Interno Bruto) per cápita, demandan más servicios y transforman su matriz productiva primaria a una economía más "terciarizada". La tradicional recomendación de los asesores financieros es invertir en commodities a través de Petrobras o Vale do Rio Doce netamente exportadoras. Pero Brasil tiene un crecimiento que ha sido cada vez más endógeno (es decir traccionado por el mercado interno) y demanda servicios como telefonía o entretenimiento, así como bienes durables como autos en forma genuina, lo que retroalimenta el crecimiento.

La tradicional inversión en renta fija en emergentes suelen hacerse a través en el iShares JPMorgan USD Emerging Markets Bond Fund, un ETF cuyo ticker es EMB que replica al índice más famoso de bonos emergentes, el JP Morgan Emerging Markets Bond Index. O bien lo hacen a través de PCY (PowerShares Emerging Markets Sovereign Debt Portfolio) que apunta a replicar el Deutsche Bank Emerging Market USD Liquid Balanced Index.

Si uno quiere replicar el movimiento de la moneda brasileña puede invertir directamente en reales a través de BZF (WisdomTree Brazilian Real).

En cuanto a la inversión en renta variable, los principios de diversificación nos marcan que si uno no posee los conocimientos necesarios para invertir en unos o pocos activos y no está dispuesto a asumir el riesgo no sistemático o específico, entonces debería ir a comprar el índice. Brasil integra el grupo de los emergentes, y dentro del mismo el grupo del BRIC.

También se pueden explorar diversas alternativas para posicionarse en sectores emergentes (específicamente en algunos como infraestructura), en Latinoamérica y en el más famoso ETF para invertir directamente en Brasil, el EWZ, que replica el MSCI Brasil (un índice similar pero más amplio que el IBOVESPA) y la apreciación de su moneda ya que está denominado en dólares.

Otra manera de invertir en Brasil es suscribir cuota de fondos de inversión especializados o enfocados en Brasil.

La compra de acciones brasileñas se pueden hacer a través de un broker en Brasil (para eso hay que abrir una cuenta allí y es engorroso por el traslado de los fondos y la compra de la moneda).

Lo más práctico y directo es invertir específicamente en acciones brasileñas cotizadas en los Estados Unidos a través de ADRs listados en Nueva York (o bien en Europa en forme directa en el Latibex, pero en euros). Los ADRs son instrumentos cotizados en la bolsa de Nueva York que replican los movimientos de su subyacente que es una empresa brasileña: ofrecen a los inversionistas globales la posibilidad de invertir directamente y con buena liquidez en acciones de, por ejemplo, Petrobras.

Los Juegos Olímpicos suelen ser un incentivo para la economía organizadora en los años previos y posteriores a una celebración de esa magnitud. Amortiza con el tiempo la inversión pública en transporte, comunicaciones, hoteles, e infraestructura, que son los sectores que a priori se verán beneficiados.

A estas inversiones se les debe añadir las economías externas o efecto derrame sobre otros sectores, como servicios en general (como telefonía y alquiler de autos), turismo específicamente, deportivo, financiero e incluso, inmobiliario.

Uno de los beneficios ya aprobados es la exención de impuestos federales a la importación de productos esenciales a empresas vinculadas al Mundial de fútbol 2014, entrando en vigencia en 2011 hasta 2015. Serán beneficiadas empresas de recepción de deportistas, de equipamientos electrónicos y deportivos. Veremos más de estos incentivos por sectores.

Se pueden separar las empresas beneficiadas en dos grandes grupos, aquellas con impacto de largo plazo en la infraestructura como construcción, transporte y logística, de aquellas empresas con impactos transitorios no menores sobre el consumo y afectadas positivamente sobre el turismo.

Específicamente por sectores, priorizaría la inversión en transporte, comunicaciones e infraestructura en general (construcción). Las líneas aéreas también se adueñarían del flujo de turistas que se estima será histórico, cercano a los 600,000 visitantes sólo durante los meses de la Copa del Mundo.

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