A la mitad del sexenio de Enrique Peña Nieto, el flujo de recursos financieros derivados de la venta de petróleo, que tradicionalmente ha sido el motor de la maquinaria del gasto gubernamental, luce agotado. La caída en los volúmenes de producción y exportación de petróleo, por tercer año consecutivo, se mueve en paralelo de una fuerte caída en la cotización del hidrocarburo a nivel internacional, lo que implica para el gobierno la disposición de menos recursos para el ejercicio del gasto público.

variables petroleras

En el tercer año de Enrique Peña Nieto, los ingresos petroleros, de acuerdo con la clasificación de la SHCP, fueron por 660,079 millones de pesos, el monto más bajo en 12 años.

En lo que va del 2015, el precio de la mezcla mexicana de exportación promedia los 45.62 dólares por barril (d/b), que si bien es el más bajo desde diciembre del 2008, supera en 84% a los 24.78 d/b registrados en el tercer año de gobierno de Vicente Fox. Para el 2015, los indicadores de Pemex revelan que la producción de crudo es de 2.27 mbd, pero la plataforma de exportación llega apenas a los 1.19 mbd.

En el tercer año del mandato de Vicente Fox, se alcanzó una producción de casi 4 mbd, de los cuales se exportaban poco más de 1.8 mbd, que a un precio promedio de la mezcla de 24.78 db generaba excedentes sobre el ingreso programado que permitieron la acelerada expansión del gasto gubernamental.

Para el 2004, la producción de crudo en el país alcanzó su máximo histórico, en 3.83 mbd, y aunque para los siguiente años todo fue cuesta abajo, el nivel de los precios del crudo en los mercados internacionales permitió la captación de mayores ingresos, de forma tal que para el 2008, el segundo año de Felipe Calderón, los ingresos petroleros financiaban 44.3 centavos de cada peso que gastaba el gobierno federal, que contrasta con los 19.6 centavos para el tercer año de Enrique Peña Nieto.

La experiencia de las últimas décadas, incluyendo el auge más reciente, ha demostrado que la política fiscal es una herramienta crucial para controlar los efectos de la volatilidad de precios de las materias primas sobre la economía interna, pero esto no ha sido una tarea fácil para muchos países, reconoce el FMI, y concluye que el crecimiento del gasto público ha tendido a acelerarse durante las alzas de precios, y a bajar durante las caídas de precios, y que esta respuesta procíclica ha agdizado la volatilidad de la economía y quizás haya entorpecido el crecimiento económico.

IVA e ISR, la alternativa

Desde la óptica del FMI, la reciente caída de los precios de materias primas ha puesto de manifiesto su volatilidad, imprevisibilidad y su riesgo de exposición a shocks prolongados. Además, advierte que los exportadores de materias primas (entre ellos México) deben adaptarse a un periodo posiblemente largo de menores ingresos fiscales y exportaciones.

Así, ante la sostenida caída de los ingresos petroleros, la estrategia del gobierno federal ha sido incrementar la recaudación vía el IVA y del ISR, que en conjunto captaron 1.63 billones de pesos, el monto más alto en términos reales en los últimos 26 años, en contraste con los 0.67 billones de pesos de ingresos petroleros, que son los más bajos en 12 años, esto para los primeros 10 meses de cada año.

En el 2012, la recaudación por IVA e ISR superaba en 1% a los ingresos petroleros, y para el 2015 estos dos rubros de los impuestos tributarios superan en 147% a los ingresos petroleros. Ello evidencia la fuerza y velocidad con la que han crecido por estos dos últimos conceptos o también, de alguna manera, la magnitud de la caída en los ingresos petroleros.

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