Dos golpes recibió ayer la economía de Brasil: la inflación superó el 10% por primera vez en 12 años y el desempleo escaló a su mayor nivel en cinco años. Con esto, se complica aún más la tarea del gobierno de Dilma Rousseff de sacar a la mayor economía de Latinoamérica de la recesión.

Los precios al consumidor, medidos por el índice IPCA-15, subieron 0.85% entre el 15 de octubre y el 12 de noviembre, su aumento más acelerado desde mediados de junio. Esto impulsó la tasa de inflación a 12 meses a 10.28%, desde un 9.77% el mes anterior, informó el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE).

El brusco salto de la inflación se explica por el alza de los alimentos, derivada del fenómeno de El Niño, y un nuevo aumento en los precios regulados. A esto se suma la depreciación del real, que ha perdido un 30% de su valor en lo que va del año.

La escalada de los precios llevó al banco central a retrasar su plan de converger la inflación hacia el centro de su meta, de 4.5%, en un año, a 2017. El presidente del banco, Alexandre Tombini, ha señalado que la institución mantendrá sin cambios la tasa de interés de referencia Selic en su reunión de la próxima semana, mientras se debate entre los mayores costos de la vida y la recesión más profunda en 25 años. La tasa Selic se ubica actualmente en 14.25%, uno de los niveles más altos del mundo.

Un informe separado del IBGE mostró además que el desempleo subió a 7.9% en octubre, desde un 7.6% el mes anterior, superando las estimaciones y llegando a su mayor nivel desde 2009. Los salarios ajustados por inflación se redujeron 0.6% con respecto a septiembre y 7% frente al año anterior, a un promedio de 2,182.10 reales (581.09 dólares) mensuales.

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