Desde el 20 de junio, cuando se observó la máxima cotización en lo que va del 2014 para el West Texas Intermediate (WTI), el precio de referencia ha caído 47.56 por ciento. En el mismo plazo, el tipo de cambio FIX del Banco de México se ha depreciado 12.69%.

Analizamos que, desde el 2010, cuando parte de los efectos de la crisis financiera del 2008 se habían mitigado, se observa una alta correlación lineal negativa entre el tipo de cambio peso/dólar y el precio del WTI, en escenarios donde el precio del crudo experimenta caídas significativas y prolongadas.

Si consideramos como caída significativa del precio del petróleo la variación trimestral, calculada diariamente, de al menos 10%, se tiene que la correlación lineal promedio es de -0.64 y en 85% de los días se observó una depreciación del peso frente al dólar.

Incluso, si únicamente consideramos las variaciones trimestrales negativas calculadas diariamente para el precio del petróleo, los días en que el peso se aprecia totalizaron 66% y la correlación lineal promedio fue de -0.53.

Hemos ilustrado que mientras mayor sea la caída en el precio del petróleo, más negativa será la correlación lineal (más cercana a -1) y en un mayor porcentaje de días se experimentará una depreciación del tipo de cambio.

Podemos concluir que, aunque la correlación lineal entre el precio del petróleo y el tipo de cambio no es constante, se acentúa en escenarios de caídas pronunciadas en el precio del energético, como es el caso actual. Al 11 de diciembre del 2014, la correlación lineal seis meses entre estas dos variables es de -0.94.

Por otra parte, esta depreciación del tipo de cambio puede incidir en los resultados de las empresas mexicanas, ya sea positiva o negativamente, a través de los siguientes rubros contables: positivamente, si la emisora percibe ingresos en dólares o contabiliza sus inventarios en dólares, y negativamente, si cuenta con deuda en dólares o si por su operación tiene costos y gastos en dólares, generando a su vez posibles ganancias o pérdidas cambiarias.

Como el resto de los rubros no se desglosan por moneda de denominación, basamos nuestro análisis en el porcentaje de los pasivos que están denominados en moneda extranjera, suponiendo que la mayor parte de éstos están en dólares.

Es importante diferenciar a las empresas con un alto nivel de deuda en dólares, que pueden enfrentar sus obligaciones con el flujo operativo que generan en la misma moneda, de aquellas empresas que obtienen ingresos, principalmente en pesos, y cuyo aumento en la valuación de su deuda no está acompañado del mismo efecto en su nivel de ingresos.

De acuerdo con los reportes trimestrales de III Trim. 2014, las emisoras con mayor proporción de deuda en nivel extranjero son: MAXCOM (87%), ALFA (86.3%), CEMEX (83.6%), ALPEK (77.9%), AXTEL (77.9%), BIMBO (74.5%), GCC (71.5%), GMEXICO (69.7%), CERAMIC (68.9%) y KOF (68.1 por ciento).

El caso de ALFA, ALPEK y GMEXICO, cuyos ingresos están principalmente en dólares o se determinan por precios de referencia en esta moneda, no experimentarán afectaciones negativas en su capacidad de pago. CEMEX, BIMBO, GCC y CERAMIC lograron ingresos en dólares en el reporte anual del 2014 por 22, 45, 68 y 41%, respectivamente, que funcionan como cobertura natural para el pago de intereses.

Por el contrario, MAXCOM y AXTEL, que operan principalmente en México y perciben su mayor porcentaje en pesos, enfrentarán un mayor monto de deuda tan solo por la variación del tipo de cambio. El riesgo cambiario afecta también a KOF, cuyos ingresos en dólares únicamente provienen de sus operaciones en Panamá, que representan menos de 3.2 por ciento.

No incluimos en este análisis las posibles coberturas y swaps en tasas de interés que cada emisora pueda tener contratados.

*Ana Tellería es analista en Signum Research.

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