Existe un universo compuesto por una tipología variada de inversionistas: activos, pasivos, de corto plazo, de largo plazo, traders, especuladores, valor de mercado, entre otros. Cada uno tienen un objetivo diferente. Están los que buscan el corto plazo, cuyo fin es lograr la máxima rentabilidad posible en poco tiempo, mientras que un inversionista a largo plazo acude a un horizonte temporal más extenso, esperando una apreciación de valor de los activos de su cartera.

Respecto a quienes apuestan a largo plazo, utilizan herramientas de análisis de ratios que ayudan a identificar compañías con potencial futuro a nivel financiero y bursátil. Uno de los pilares de la inversión de largo plazo es el análisis fundamental, que se encarga de estudiar los fundamentos financieros de las empresas y -en función de éstos- se obtiene una perspectiva futura de la performance de la empresa.

Los siguientes indicadores ayudan a predecir qué acciones podrían ser una buena apuesta:

Ratio precio/ganancias

Este indicador sirve para que el inversionista pueda averiguar si una empresa está sobrevaluada o subvaluada en función de las ganancias por acción que obtuvo en el último año fiscal.

Este ratio se obtiene de la división entre el precio de la acción de la firma y las ganancias por acción del último año. Representa una de las mesuras básicas dentro del análisis fundamental, ya que permite hacer un análisis de antemano del potencial de la firma sin hacer cálculos complejos.

Además, permite comparar si una compañía es cara en función al promedio de la industria donde compite. Es decir, si la acción de una empresa tiene un ratio precio/ganancias de ocho contra un promedio de la industria en torno a 12, significa que este papel está barato en comparación a sus competidores dentro del negocio.

Un aspecto para considerar este ratio es que algunos casos puede mostrarse en cifras altísimas, principalmente en industrias de gran escalabilidad como es la tecnológica. Por ejemplo, en la época de la burbuja de las puntocom, el ratio precio/ganancias promedio de esta industria era de 100 veces las ganancias del último año fiscal. Esto denotaba que las acciones tecnológicas estaban sumamente sobrevaluadas, en medio de una burbuja donde hubo gente hizo mucho dinero pero luego perdió con el estallido de la misma a principios de la década del 2000.

Valor libro

Es otra manera de determinar si la acción está cara o barata. Desde el punto de vista técnico, el valor libro es el precio que debería cotizar una firma si el día de mañana decide por un cese de operaciones y vender su capital accionario. En este caso se utiliza el ratio valor libro, que se obtiene dividiendo el precio de la acción por el valor libro de la firma del último trimestre. Básicamente es dividir el valor de mercado que los inversores le otorgaron a la empresa por la interacción entre la oferta y la demanda de sus acciones por el valor contable de la compañía, fundamentado por un análisis exhaustivo previo.

Cash flow vs deuda

El cash flow o flujo de caja es la cantidad de dinero en efectivo que circula dentro de una compañía (egresos e ingresos de liquidez en las arcas de la empresa). El flujo de caja es una buena herramienta para medir la salud de una compañía porque se trata de una variable más difícil de manipular que las ganancias. Simplemente, el flujo de caja es algo que está visible, se puede percibir y es tangible. En cambio las ganancias son el resultado de una estructuración contable previa de activos, pasivos y patrimonio neto.

La deuda de una empresa equivale a todos sus pasivos, a los que se le suman los bonos emitidos. Puede ser un motor de crecimiento cuando una compañía está en plena expansión, y también puede significar un dolor de cabeza si la firma debe endeudarse en épocas de crisis. En este caso, los inversionistas pueden utilizar el ratio cash flow/deuda como una buena manera de apreciar que están saneadas las cuentas de la compañía.

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