Ha sido un verano poco común por muchas cosas. Hemos presenciado una nueva etapa de crisis y nerviosismo. Los grandes problemas aún no se resuelven, pero vemos que los inversionistas parecen apostar a una mejora.

Lamentablemente, lo que observe en los próximos días no va a ser una referencia. Hay pocos actores en el mercado y un periodo de tregua que terminará con el mes. Por ello, estimamos que hasta septiembre veremos definiciones más claras.

El verano fue un periodo extraño, como decíamos. Entramos en él en medio de una fuerte decepción. El crecimiento económico en el ámbito global, que parecía caminar muy bien en el primer trimestre, sufrió una seria zancadilla, caracterizada por un aumento intenso del miedo en los mercados financieros.

El principal factor, de sobra está decirlo, fue el deterioro de la situación en Europa. Primero Grecia y después España (con todo y su sector financiero) despertaron fuertes temores de un evento disruptivo.

La lentitud de las autoridades en la región para acordar el flujo de apoyos a estos países y frenar los ataques especulativos contra sus deudas acrecentó, por una parte, el camino a la recesión, y por la otra, el temor de un desenlace de magnitud similar al observado en el 2008 con la quiebra de Lehman Brothers.

La contracción del crecimiento en Europa terminó por desencadenar un freno en el resto del mundo. En particular, Estados Unidos mostró una extrema debilidad en el segundo trimestre y en la primera mitad del actual. Por su parte, China comenzó a evidenciar un freno no visto en casi una década.

A pesar de este escenario, al momento de escribir estas líneas el saldo del verano es muy positivo para los inversionistas. Las bolsas en Estados Unidos, Europa y algunas regiones emergentes registraron rendimientos importantes. Por ejemplo, el índice Standard and Poor’s estadounidense muestra una ganancia de 10.0%, aproximadamente entre junio y el 15 de agosto. Asimismo, el índice MSCI que aglutina las bolsas de Europa creció 13.5% y el Eurostoxx, integrado por las 50 mayores empresas de la región, ganó 18% en el mismo periodo.

En otros mercados la situación es parecida. El IPC de la Bolsa de México y el índice Bovespa de Brasil subieron ambos cerca de 10% en las mismas 10 semanas. Sólo el mercado de China registró un descenso de la misma magnitud.

En los mercados de deuda vimos la intensificación de la baja de tasas de interés. En algunos lados, por las acciones de los bancos y, en la mayoría, por el efecto de la búsqueda de refugio de los inversionistas. En general, los rendimientos para los tenedores de deuda de Estados Unidos, Alemania y algunos emergentes como México fueron bastante buenos.

¿Por qué esta situación? Los agentes apuestan a que habrá una mejoría en la recuperación hacia adelante, producto de las acciones que las autoridades han aplicado y que están por aplicar. Se espera que en Europa por fin se haya autorizado dar liquidez por parte de los fondos de rescate para los países en problemas y que en Estados Unidos el riesgo fiscal se diluya conforme se aproximan las elecciones, así como que la Reserva Federal continúe con su política extremadamente laxa.

Lo malo es que en los siguientes días no va a pasar mucho. Los inversionistas están de vacaciones. ¿No lo cree? Tan sólo observe los volúmenes de operación, que han sido los más bajos del año en los últimos días. El lunes pasado, en la Bolsa se negoció un monto inferior incluso al del 3 de julio, que fue un día feriado en Estados Unidos.

Por eso es que tendremos que esperar un par de semanas para que retornen los participantes y se presenten las noticias que éstos esperan.

*Rodolfo Campuzano Meza es director de Estrategia y Gestión de Portafolios de INVEX. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo: [email protected]

Twitter: @invexbanco.