Tres grandes bancos estadounidenses, Citigroup, Bank of America y Goldman Sachs, anunciaron este miércoles una fuerte caída de sus beneficios netos en el primer trimestre del año por la crisis provocada por la pandemia del coronavirus Covid-19 y la necesidad de aumentar sus provisiones ante posibles impagos durante la emergencia sanitaria.

El beneficio neto de Citigroup se redujo un 46.5% respecto al primer trimestre del año pasado hasta los 2,500 millones de dólares.

El tercer banco estadounidense por activos reservó 5,000 millones de dólares para afrontar futuros impagos de particulares y empresas ante la crisis de la Covid-19, lo cual lastró sus resultados.

El brote del nuevo coronavirus ha paralizado temporalmente la actividad empresarial en todo el mundo, ha dejado a millones de personas sin trabajo solo en Estados Unidos y es de prever que cause la recesión más profunda de la que se tiene memoria.

Citigroup, el más global de los bancos estadounidenses, contabilizó un desembolso de 4,890 millones de dólares para aumentar sus reservas frente a la morosidad prevista en los créditos, principalmente de sus tarjetas de crédito, debido al aumento del desempleo.

Las entidades con mayor exposición a préstamos no garantizados, como las tarjetas de crédito, están más expuestas a este tipo de ajustes drásticos en el valor de sus activos, ya que la morosidad en las tarjetas de crédito ha aumentado históricamente al mismo ritmo que el desempleo.

Citigroup se ha apoyado en su negocio norteamericano de tarjetas para generar la mayor parte de sus ingresos en banca de consumo. El negocio continuó con su buen desempeño en el trimestre, creciendo un 7% por un volumen mayor.

El deterioro en el beneficio contrasta con un incremento de los ingresos mayor del esperado debido a un aumento de las comisiones, ya que las mesas de intermediación financiera tuvieron una evolución favorable en los turbulentos mercados de febrero y marzo. Los ingresos por intermediación en renta variable y renta fija aumentaron un 39% cada uno con respecto al año anterior.

Los ingresos totales ascendieron a 20,730 millones de dólares, superando la previsión de Wall Street, que se situaba en 19,000 millones de dólares, según datos de Refinitiv.