Las señales de que la economía está perdiendo impulso se sintieron por segundo día consecutivo este miércoles en una cumbre de la Reserva Federal (Fed), en la que funcionarios dieron a entender que están preparados para recortar las tasas de interés si la guerra comercial amenaza el crecimiento de Estados Unidos.

Inversionistas aumentaban sus apuestas a que la Fed tendría que bajar sus tasas varias veces para fines de año, después de que el informe de un procesador de nóminas mostró que los empleadores privados sumaron 27,000 empleos en mayo, mucho menos de lo esperado y el menor crecimiento en nueve años.

La economía de Estados Unidos cumplirá 10 años de expansión en julio, el periodo más largo del que se tenga registro. Pero el aumento de la tensión comercial con China ha llevado a la imposición de aranceles, enfriando el gasto de las empresas del país y agravando la desaceleración de las manufacturas.

Los aranceles actuales y con los que amenazan Estados Unidos y China podrían reducir la producción económica mundial 0.5% en el 2020, advirtió el Fondo Monetario Internacional, antes de una reunión de líderes financieros mundiales este fin de semana en Japón.

“Estaremos prestos a usar la política monetaria para sostener la expansión”, dijo la gobernadora de la Fed, Lael Brainard, en una entrevista con Yahoo Finance.

“La economía de Estados Unidos, en general, atraviesa una expansión muy larga; el consumidor estadounidense sigue confiando, pero la política comercial es definitivamente un riesgo negativo para la economía”, agregó la funcionaria.

El martes, el presidente de la Fed, Jerome Powell, se comprometió a reaccionar “según corresponda” a las consecuencias de la guerra comercial y otros funcionarios del banco central estadounidense usaron un tono similar.

Desde la última reunión de la Fed, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aplicó nuevos aranceles de 25% a 200,000 millones de importaciones chinas y amenazó con nuevos gravámenes a importaciones desde México, a menos que la inmigración disminuya.

Hasta hace poco, los funcionarios habían estado señalando en general que mantendrían las tasas en su rango objetivo de 2.25 a 2.50 por ciento.

La guerra comercial agregó urgencia a lo que se preveía que fuera una sesión de estrategia en el Banco de la Reserva Federal de Chicago, centrada en cómo el banco central puede fortalecer sus políticas.

A los funcionarios les preocupa que las economías corran el riesgo de quedarse estancadas en un ciclo autocumplido de tasas bajas y débil inflación, lo que hará más difícil una recuperación de las recesiones y requerirá una intervención cada vez más enérgica.