En el primer semestre del año se registró un fuerte desplome a doble dígito tanto en deuda gubernamental mexicana como en renta variable, ambos en posesión de extranjeros, ante una mayor aversión al riesgo por parte de los inversionistas por la pandemia del Covid-19, según datos del Banco de México.

La tenencia de renta fija gubernamental en posesión de residentes en el extranjero disminuyó 15.03%, o 323,086 millones de pesos de 2.148 billones de pesos a 1.825 billones de pesos, en los primeros seis meses del año, mientras que en acciones mexicanas en el mismo periodo la posición de no residentes en títulos de renta variable cayó 29.66%, o 44,257.6 millones de dólares, de 149,194.8 millones de dólares al cierre del 2019 a 104,937.2 millones de dólares.

Considerando el tipo de cambio al cierre de junio, la salida de renta fija gubernamental en manos de extranjeros representa aproximadamente 14,073.53 millones de dólares, que, en conjunto con el saldo de renta variable, suma un aproximado de 60,064 millones de dólares.

El primer semestre del año ha sido complicado para los activos globales debido al impacto económico por la crisis sanitaria. Según un reporte de Intercam, el panorama negativo de la calificación crediticia del país, los mensajes contradictorios del gobierno en materia de política pública y la fuerte recesión que enfrentará México por el impacto del COVID-19, mantienen alejados a nuevos flujos de capitales extranjeros para inversiones de portafolio en México.

Gabriela Soni, jefa de inversiones de UBS expresó que un mayor apetito por instrumentos del gobierno mexicano dependerá de si el sentimiento global mejora y aumenta la demanda por riesgo.

“Hemos visto interés en colocaciones recientes de deuda de distintos países, donde ha estado sobredemandada varias veces, la última colocación que hizo México tuvo demanda por más de 4 veces (la sobredemanda)”, expresó la estratega.

Pese a que la mayor disminución en ambos activos se registró entre finales de febrero y abril, en su última minuta de política monetaria, el Banco de México reconoció que las salidas de capital han continuado recientemente, y algunos de sus miembros refirieron que los datos acumulados indican salidas superiores a 13,000 millones de dólares en renta fija, mientras que uno de sus miembros expresó que “persiste debilidad en la demanda por dichos instrumentos”.

Este fenómeno no ha sido exclusivo de México, según datos del FMI, entre enero y abril se registraron salidas en mercados emergentes por hasta 100,000 millones de dólares por la incertidumbre alrededor de la pandemia.

En el caso de la renta variable, la disminución en el saldo también refleja la depreciación que ha sufrido el peso mexicano, que en el primer semestre del año fue de 21.55 por ciento, pues los montos en moneda local se expresan en dólares. Desde su mínimo del año en marzo en 95,429.9 millones de dólares, la posición de no residentes en títulos de renta variable muestra un alza de 9.97 por ciento.

Recientemente, Luis Alvarado, analista de capitales de Banco Base expresó que el grueso de la caída se concentró en los meses de mayor impacto por el coronavirus, además que, a diferencia de otras Bolsas, el S&P/BMV IPC continúa con un fuerte rezago respecto a su nivel de cierre del año pasado y el dólar está por encima de los 22 pesos por dólar.

En el primer semestre del año el índice referencial mexicano tuvo una caída de 13.37%, de 43,541.02 puntos en que finalizó el 2019 a 37,716.43 puntos al 30 de junio.

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