Los sustitutos de los fondos garantizados ya están aquí: se llaman fondos de rentabilidad objetivo y, a diferencia de sus primos hermanos, estos no tienen una rentabilidad garantizada. Esta tipología de fondos de inversión se ha convertido en la estrella de la industria española de gestión de activos en 2013.

Durante el año pasado, los fondos de inversión recibieron 23,200 millones de suscripciones netas. Dinero fresco que ha salido de depósitos o cuentas corrientes para tomar posición en inversiones con algo más de riesgo.

La llegada de inversión a la industria de gestión de activos indica que los ahorradores van recuperando la confianza en los mercados financieros, pero la lectura queda incompleta sin analizar qué tipo de fondos ha recibido ese dinero.

En el caso de 2013, los fondos de rentabilidad objetivo fueron los grandes vencedores. De acuerdo con cálculos realizados por Ahorro Corporación, estos productos tuvieron suscripciones netas durante el año pasado por un importe ligeramente inferior a los 10,000 millones. La patronal de los fondos de inversión, Inverco, rebaja esta cifra, y considera que los fondos de rentabilidad objetivo (conocidos en el gremio por su denominación inglesa, buy and hold) absorbieron unos 8,500 millones de dinero fresco. En cualquier caso, esta tipología ha acaparado cerca del 40% de las suscripciones netas de fondos durante 2013.

Los fondos de rentabilidad objetivo informan al inversor sobre la estimación de la rentabilidad anual que pueden lograr, y que suele estar entre el 2% y el 2.5%, siempre que mantengan durante varios ejercicios la inversión. La gran diferencia respecto a los fondos garantizados es que, en este caso, el inversionista no tiene la certeza absoluta de que vaya a conseguir el rendimiento comprometido y mantener el capital, puesto que el producto no cuenta con un aval específico, algo que sí tienen los garantizados.

Ante la proliferación de este tipo de productos, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) lanzó una advertencia en julio pidiendo a la gestoras un especial cuidado a la hora de informar a sus clientes de que los fondos de rentabilidad objetivo no tienen garantía de un tercero por lo que ni el capital ni la rentabilidad está garantizado , según rezaba el comunicado.

Desde el sector se explica que estos productos han surgido para cubrir la demanda de fondos garantizados que están venciendo ahora. Con la caída generalizada de los tipos de interés en la deuda pública y empresarial de los países más seguros, es casi imposible ofrecer rentabilidades atractivas en fondos garantizados que, por definición, tienen el sobrecoste del pago de un aval para afianzar la inversión.

Mucha comisión para poca rentabilidad

La principal crítica que reciben los fondos de rentabilidad objetivo es que el nivel de comisiones que cobran es excesivamente alto en relación a las rentabilidades que ofrecen. Para las redes bancarias son muy atractivos, porque son fáciles de vender, generan comisiones y vinculan al cliente durante varios años , explica, a título personal, Martín Huete, director general adjunto en Caja España Fondos. La cuestión es que son productos muy básicos, que no requieren mucha gestión y que, en puridad, no deberían ser suscritos más que por inversionistas altamente conservadores .

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