Al perder Petróleos Mexicanos (Pemex) el grado de inversión otorgado por parte de dos agencias de inversión, Moody’s y Fitch, se convierte en “un ángel caído”.

Una señal que indica a ciertos fondos de inversión que deben deshacerse de los títulos de la petrolera, simplemente porque no pueden mantener en su portafolio los títulos de una empresa que ha perdido la alta calificación crediticia, concuerdan analistas.

El analista senior de DuckerFrontier, Alejandro Valerio, explica que en el downgrade a bonos basura, los inversionistas obligados a mantener sólo títulos con grado de inversión, suelen deshacerse de los bonos.

“Los fondos de inversión y mutuos que compran y venden capitales, por política, no pueden tomar los que están debajo de grado de inversión, de manera que lo venden a precio más bajo para liquidar sus pérdidas”.

Con él concuerda Gabriel Casillas, director general adjunto de Análisis Económico de Grupo Financiero Banorte, quien en su cuenta oficial de Twitter precisó que el lapso de 10 meses entre la pérdida del grado de inversión en las agencias Fitch y Moody’s facilitó que “la mayoría de los fondos de inversión global A preparasen una estrategia para crear fondos B, con el objeto de que les permitieran “recibir” bonos como los de Pemex al momento de tener que liquidar sus posiciones de bonos en sus fondos A.

Como se recordará, Fitch fue la primera calificadora que dejó a Pemex en grado especulativo en junio del 2019 y, de acuerdo con Valerio, esta acción motivó el aumento de 158 puntos base en los rendimientos de los bonos de la petrolera. “Inmediatamente se dispararon”, aseveró.

La segunda rebaja que ubicó a Pemex como emisor especulativo la realizó Moody’s el viernes 17 de abril, y ya estaba descontada, confió.

La petrolera más endeudada

Valerio destaca que el tema ahora es que la pérdida del grado de inversión dificulta más el margen de maniobra para el gobierno federal que le respalda financieramente. La petrolera mexicana es la más endeudada del mundo. Estima que las obligaciones de Pemex ascienden a poco más de 105,000 millones de dólares, que sólo se podrán responder si el gobierno refinancia la deuda, o si emite nuevos bonos.

Desde noviembre del año pasado, el Fondo Monetario Internacional estimó que la pérdida de un segundo grado de inversión para Pemex generaría presión para refinanciar entre 5,000 y 6,000 millones de dólares de vencimientos en el 2020.

Sólo que ahora tendrán que refinanciares en condiciones más desfavorables, más caras y a plazos más cortos, advirtió Valerio.

A este escenario, hay que agregar que el gobierno le ha otorgado a Pemex la presión de aumentar el negocio de la refinación, lo que demanda una alta inversión de recursos en un momento en que el gobierno debe decidir entre apoyar a la petrolera o tomarlos para invertir en salud y en aliviar a las empresas en la pandemia por el Covid-19.

Petrobras, el otro ángel caído

Con el nuevo recorte de calificación de las emisiones de Pemex, que realizó Moody’s para ubicarla en “Ba2”, la petrolera mexicana se queda con la segunda nota más baja entre las que tienen las petroleras de emergentes calificadas por la agencia en América Latina.

Al fondo se encuentra la brasileña Petrobras, con la nota “Ba2”, un nivel debajo de Pemex, y también hundida entre los emisores especulativos desde el 2015.

Mientras, la Empresa Nacional de Petróleo de Chile tiene una nota “Baa3”, que está en la frontera del grado de inversión y el especulativo.

El riesgo que percibe el mercado sobre Petróleos Mexicanos (Pemex) está en máximo histórico. La semana pasada, el riesgo sobre Pemex, medido a través de credit default swaps (CDS) a cinco años, llegó a 929.14 puntos. Además de ser nivel récord, el diferencial con los CDS soberanos mexicanos se amplió a 657.88 puntos, cuando el promedio, entre el 2010 y el 2020, había sido de 83.93 puntos. Los CDS a cinco años del soberano cerraron la semana en 268.34 puntos, usualmente el diferencial de los CDS del país y de la petrolera es limitado, el viernes se disparó.

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