La calificadora Fitch bajó la nota de deuda externa y nacional de la petrolera estatal mexicana Pemex debido a una persistente caída de ingresos e insuficientes niveles de inversión en exploración y producción.

Fitch bajó la calificación BBB+ a BBB- para la deuda externa, tanto en monedas extranjeras como en nacional, y redujo a AA(mex) desde AAA(mex) las emisiones en pesos mexicanos en el mercado local, ambas con perspectiva negativa.

"El deterioro del perfil crediticio individual de Pemex es principalmente el resultado de una distribución excesiva de fondos al gobierno mexicano", dijo la calificadora en un comunicado.

Fitch explicó que las contribuciones de la compañía al gobierno en los últimos 12 meses al 30 de septiembre de 2018 han promediado aproximadamente 10% de los ingresos gubernamentales, equivalentes a unos 26,700 millones de dólares.

Precisa además que durante los últimos cinco años, dichas transferencias han representado un 45% de las ventas o más del 80% del EBITDA ajustado de la compañía.

"Como resultado, el balance general de la compañía se ha debilitado constantemente, con un crecimiento significativo en la deuda y capital contable negativo desde 2009", agrega Fitch en el documento.

Por años, los ingresos generados por Pemex representaron la fuente de al menos un tercio del presupuesto gubernamental, lo que dejaba a la empresa sin recursos suficientes para explorar nuevos campos e incrementar su producción.

Aunque esta proporción se redujo en años recientes a menos del 20%, Pemex sigue experimentando un déficit de inversiones que junto con el agotamiento de algunos de sus principales yacimientos condujo a un declive constante en su producción petrolera, que pasó de 3.4 millones de barriles diarios en 2004 a 1.8 millones en la actualidad.

El expresidente Enrique Peña Nieto buscó revertir esta tendencia con una reforma en 2013 que abrió el sector energético mexicano a la inversión privada, tras más de 70 años de monopolio estatal, y promovió la licitación de más de 100 campos petroleros.

Pero el actual gobierno del izquierdista Andrés Manuel López Obrador, que asumió en diciembre pasado, rechaza la reforma a la que considera "una farsa" y ha promovido una reactivación de Pemex, aumentando su presupuesto para este año en 3,700 millones de dólares.

En esa misma línea, la secretaría de Hacienda anunció el lunes beneficios fiscales para Pemex, que podrían generar recursos por 3,469 millones de dólares en el 2024 que se destinarían exclusivamente a fortalecer las inversiones en exploración y producción.

"La medida recientemente anunciada por el gobierno mexicano para apoyar a Pemex no es suficiente para contrarrestar el reciente deterioro en el perfil crediticio individual de la compañía", dijo Fitch al respecto.