Después de varios días, los mercados financieros parecen tener la intención de repuntar. Aparentemente, los momentos de mucha turbulencia pueden estar quedándo atrás. Los noticieros y los inversionistas tienden a acostumbrarse a la nueva normalidad y parece que hay mayor tranquilidad.

Pero el problema no ha terminado. Los mercados muestran una excesiva volatilidad. Los indicadores como el índice VIX que miden la variación de los precios día con día se ubican en niveles muy elevados.

En las últimas jornadas, hemos visto principalmente a las bolsas subir o bajar 1 o 2% sin ningún empacho, a la sombra de inversionistas muy cautelosos y de un ambiente que todavía sigue siendo muy incierto.

A la vanguardia de este ambiente de incertidumbre, están de nuevo los bancos. En Europa, los inversionistas siguen sin saber si hay balances de calidad de verdad en el sector financiero. Anteayer, el Fondo Monetario Internacional se encargó de descalificar al sector bancario español, al hablar de su extrema debilidad y de la necesidad de un apoyo más ágil por parte del gobierno.

Las tasas LIBOR a la que se prestan los bancos entre sí han subido a niveles preo­cupantes. El diferencial entre éstas y las tasas de referencia de los bancos centrales (el famoso TED Spread) se ha incrementado también, casi de manera continua.

La posibilidad de un agravamiento en este sentido no es trivial, hay que recordar que este fue el principal síntoma en los momentos de estrés previos a la quiebra de Lehman Brothers.

En Estados Unidos, el Senado aprobó la propuesta del gobierno para la nueva regulación al sector financiero. Falta que ésta pase por la Cámara Baja; pero nadie duda que las disposiciones que contiene sean poco amigables hacia el sector.

Es probable que los mercados sean más regulados y tengan menos espacio para la especulación abierta; ello no es una buena noticia para los precios de los activos.

El día de ayer, se suscitó un pequeño episodio de optimismo basado en información favorable sobre el desempeño económico. Algunos inversionistas mencionaron que, a la luz de dichos datos, puede haber sido subestimada la tendencia de recuperación.

No obstante, hay muchos elementos que más bien tiran para el otro lado. Desde la poca dinámica del consumo, hasta las restricciones monetarias en China y algunos mercados emergentes.

El proceso de saneamiento, ahora de los bancos europeos, así como de las finanzas de los países de la periferia (España, Grecia, Portugal) son precisamente eso, un proceso evolutivo no es una secuencia de hechos. Por tal motivo, no se puede declarar su fin por decreto.

Para nosotros, falta que haya más acciones de las autoridades y más momentos de nerviosismo en los mercados.

No hay que olvidar que la etapa de fuerte turbulencia después de la quiebra de Lehman duró casi seis meses antes de que se pudiera hablar de un entorno más tranquilo.

No estoy diciendo que eso pase, pero se trata de un problema parecido y pienso que tenemos garantizada una etapa de fuerte oscilación y de bajos rendimientos. Tome con cautela los rebotes.

Rodolfo Campuzano Meza es director de Análisis de Invex. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo:

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