El Comité Federal del Mercado Abierto de la Fed (FOMC, por su sigla en inglés) dejó sin cambio su tasa de referencia entre 2.25 y 2.50%, y descarta una nueva subida de tasas en lo que resta del año.

En un comunicado, explicó que esta decisión unánime consigna los datos económicos de enero y febrero que evidencian una desaceleración respecto de la actividad que habían alcanzado en el cuarto trimestre. Se reitera una dinámica menos sólida en el gasto e inversión.

“El empleo bajo nómina cambió un poco en febrero, pero sus ganancias se mantienen sólidas (...) los indicadores recientes apuntan a un crecimiento más lento del gasto de los hogares y en la inversión fija de negocios en el primer trimestre”, explicaron.

Toda esta información, más la evidencia de que la inflación en EU se mantiene fluctuando en torno a 2%, les llevó también a la corrección de sus previsiones sobre futuras alzas de tasas.

Todavía en diciembre esperaban dos alzas más en los réditos, pero tres meses después anticipan que no habrá un solo movimiento en la que es su principal herramienta de política monetaria.

Para el año próximo ven una sola alza, pero estrategas del mercado, como el economista de Deutsche Bank Joseph A. LaVorgna, advierten que el banco central podría estar preparando al mercado incluso para un recorte de tasas.

Tras la difusión del comunicado, el presidente de la Reserva Federal Jerome Powell, dijo que el panorama para la economía es positivo y que en el comité se encuentran en modo “paciencia contemplativa” y no están dispuestos a asumir nada.

Recortaron pronósticos

En el anuncio que es el segundo del año, los miembros del FOMC estimaron que el PIB para el 2019 conseguirá una expansión de 2.1%, un pronóstico que es inferior a 2.3% previsto por ellos mismos en diciembre.

Para el año entrante, anticipan una desaceleración que llevaría a la actividad a registrar un avance de 1.9%, una tasa inferior a 2% estimada también en diciembre.

Estas previsiones de los miembros del FOMC son recabadas en la encuesta bimestral que suele divulgarse en cuatro ocasiones de las ocho programadas en el año para la reunión monetaria y forman parte de los llamados dot plots.

En la conferencia, el banquero central Jerome Powell expuso que la expansión de la economía estadounidense se sostiene en la productividad y el sólido empleo.

Aseguró que aquella economía es una de las que tiene una fuerte productividad, fundamentada en su fuerza laboral.

Expresó que es “esta prosperidad la que ha beneficiado a estadounidenses y a todos los trabajadores que han llegado al país”.

 

Sin indicios recesivos

El banquero central descartó comentarios sobre los pronósticos de recesión que se han divulgado por parte de consultorías y grupos económicos al diluirse el impacto del estímulo tributario del 2018.

“Es evidente que el estímulo impositivo apoyó a la actividad económica el año pasado, que estimuló a los inversionistas y alentó a los consumidores. Pero es difícil identificar con precisión en qué punto se puede ver un menor ímpetu por esa causa. Seguimos con alta productividad y considero que la actividad laboral sigue haciendo un importante contrapeso a cualquier deterioro que venga”.

Desde Miami, la directora de investigación económica para América Latina en Bulltick, gestoría de activos y banca de inversión, advirtió que tanto la decisión monetaria del FOMC como el lenguaje del comunicado son dovish (expansionista).

Desde Nueva York, el economista de Deutsche Bank Joseph A. LaVorgna concuerda con el tono dovish de la política monetaria y dirige su análisis a la normalización de la hoja de balance de la Fed.

De acuerdo con el comunicado divulgado el miércoles, será en septiembre cuando se completará la normalización del balance, lo que indica el fin del estímulo sin precedentes que otorgó el banco central a la economía al participar en la toma de títulos emitidos por entidades financieras del sector hipotecario en problemas, con lo que favoreció la liquidez sin precedentes del mercado mundial.