Los inventarios de petróleo en Estados Unidos se dispararon la semana pasada en momentos en que bajó considerablemente el ritmo de las refinerías.

Según la Agencia estadounidense de Información sobre Energía (EIA) las existencias de crudo subieron en 21.6 millones de barriles (mb) a 484.6 mb al 26 de febrero, en su mayor alza semanal desde 1982. Ello debido en gran medida a la ola de frío polar que golpeó a mediados de febrero a buena parte del territorio estadounidense, en particular a Texas, pulmón energético de ese país.

Este clima "sin precedentes en Texas hizo caer la actividad de refinación a un mínimo histórico, con una cadencia que cayó por debajo de los 10 mb diarios (mbd) por primera vez desde 1982, cuando la EIA comenzó a publicar sus datos semanales", explicó Matt Smith, de ClipperData.

Bajo este contexto y un día antes de la reunión de la OPEP y sus aliados (OPEP+) para evaluar sus recortes de producción, el crudo subió impulsado por la caída de las reservas de gasolina en Estados Unidos la semana pasada.

El barril de Brent del mar del Norte para entrega en mayo subió 2.19% o 1.37 dólares en Londres a 64.07 dólares. El barril de West Texas Intermediate para abril ganó 2.56% o 1.53 dólares  a 61.28 dólares en Nueva York.

El martes ambos contratos habían bajado, con el WTI yendo incluso más allá de los 60 dólares por primera vez desde inicios de la semana pasada.

La mezcla mexicana de exportación ganó 2.19% o 1.27 dólares a 59.24 dólares el barril.

La OPEP+ se reúne hoy, siendo esta su segunda reunión formal del 2021.