En el presente año, México podría enfrentar una serie de riesgos que podría limitar el crecimiento y la evolución positiva tanto de la economía como del mercado financiero. Uno de los principales retos sería el repunte en la volatilidad de los flujos de capital, relacionados con la revisión del estímulo monetario de EU, según comentarios de Arturo Espinosa, director de análisis bursátil de Banco Santander.

El especialista también destacó que el panorama de crecimiento de corto plazo sigue enfrentando riegos significativos, es decir, la economía estadounidense parece ubicarse en una senda de gradual recuperación, lo cual es positivo para México.

Sin embargo, el analista de Santander refirió que la renovada volatilidad en los mercados financieros sigue siendo elevada, además la recuperación en la eurozona y Japón se ha estancado.

El crecimiento en las principales economías emergentes se está desacelerando y las tensiones geopolíticas se han incrementado , dijo.

Mencionó que dentro de los catalizadores potenciales se encuentra un repunte más temprano o más pronunciado de lo esperado de las tasas de interés en Estados Unidos y una revolución de los riesgos soberanos.

Arturo Espinosa destacó que una materialización de estos riesgos puede conducir a una salida de los flujos de capital de los mercados emergentes (incluyendo a México).

Explicó que México está más expuesto a la volatilidad de los flujos externos, debido a que los capitales se han incrementado significativamente en los años recientes, particularmente los flujos de portafolio, y una salida masiva de dinero del mercado podría generar fuertes altibajos en el tipo de cambio.

La mayor participación de los extranjeros en el mercado local contribuyó a reducir los costos de fondeo, tanto para el gobierno como para las empresas; sin embargo, los fondos que participan en México han sido más susceptibles de presentar comportamiento de rebaño durante los episodios anteriores de estrés de mercado que los inversionistas domésticos , indicó Arturo Espinosa.

Anticipó que los cambios en los portafolios de los inversionistas pueden generar una acentuada volatilidad en los precios de los activos financieros; no obstante, la flexibilidad del tipo de cambio seguirá actuando como un efectivo amortiguador.

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