El edificio de cuatro pisos de la Bolsa de Fanya, en Kunming, en el sur de China, está lleno de investigadores que tratan de entender cómo un oscuro negocio de comercio de metales se convirtió en una de las instituciones de inversión más audaces de China.

Escondido detrás de un centro comercial de lujo, la Bolsa de Fanya fue fundada en el 2011 para dar a China un mayor control global de la oferta y el precio de 14 metales estratégicos y raros. Ofreció un producto de inversión que prometía rendimientos anuales de hasta 13.68% y la flexibilidad para depositar y retirar dinero a voluntad. Parecía muy bueno para ser verdad. Y lo era.

En julio, cientos de ciudadanos se congregaron frente al edificio exigiendo saber qué había sido de más de 40,000 millones de yuanes (6,600 millones de dólares) que habían invertido en un producto respaldado por Fanya conocido como Rijinbao o Joya de Oro del día . Cinco meses más tarde, aún esperan respuestas.