Ante la problemática de empleo que vive el país parece que la solución propuesta por los diferentes niveles de gobierno no está en condiciones de satisfacer las necesidades laborales en México.

Y el planteamiento desde el punto de vista de la riqueza puede ser un punto clave para entender la complejidad a la que nos estamos enfrentando.

Una familia de cinco miembros cuyo ingreso total sea equivalente a un centenar de pesos, representa un ingreso per cápita de 20 pesos.

En el momento en que la familia crece e integra a un nuevo miembro, considerando un incremento salarial de 10%, implica un ingreso per cápita nominal menor de lo que se tenía inicialmente, sin considerar el fenómeno inflacionario.

Pues es precisamente en este comportamiento tan sencillo en el que se basa la crítica al programa (si lo hay) de desarrollo del empleo en México.

Una base de personas con posibilidades de empleo mayor, entendiendo por ésta a la Población Económicamente Activa, con un número de dependientes económicos incremental, pues la población total está en franco crecimiento, un salario real castigado (y precario), una menor oferta de trabajo, una menor competitividad internacional, un consumo interno mermado, mano de obra poco calificada, esquemas de seguridad social francamente malos, sistemas arcaicos de organismos de defensa de los trabajadores y un sistema de información provista por el gobierno federal poco confiable, se traduce necesariamente en una problemática más compleja que la simple creación de 289,000 empleos en el primer trimestre del año.

El esfuerzo debe ir más allá, la riqueza generada en nuestro país no es suficiente para dar abasto a los más de 15 millones de mexicanos en posibilidades de laborar y que no forman parte de las estadísticas en población ocupada.

Pensar en erradicar la pobreza de la familia en cuestión no está en función de que más miembros de la familia trabajen, deberá de estar en que la riqueza disponible para todos esté sustentada en una base mayor.

No se trata de mejorar solamente las cantidades de oportunidades de empleo en México, se trata de un verdadero cambio, fuentes de trabajo nuevas, no a costa de una política de disminución de costos, sino de la verdadera creación de nuevas opciones de consumo, nuevos mercados y nuevos productos; para ello, el plan de desarrollo deberá de contener un panorama más integral sobre la posición que el país tendrá en el marco global actual.

*El MF Ricardo Gutiérrez es director de la carrera de Contaduría Pública y Finanzas del Tecnológico de Monterrey, campus Toluca.

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