De una muestra de 105 emisoras de la Bolsa Mexicana de Valores, una tercera parte muestra escasos o nulos movimientos de operación. No obstante, la escasa bursatilidad no es una condición de fondo para que las empresas decidan retirar del mercado sus valores.

De acuerdo con analistas, la decisión de algunas compañías de mantenerse en la BMV a pesar de la baja o mínima bursatilidad de sus valores obedece a una cuestión de prestigio que se asocia a cotizar.

Pero más importante es la de fondearse a través del mercado, con lo que satisfacen sus necesidades de capital, a través de la colocación primaria o de deuda.

Las acciones de Grupo Qumma son de las más antiguas que dejaron de tener movimiento, su última cotización tuvo lugar en el 2003 a un precio de cierre de 18 centavos.

Además, siete emisoras más entre los años 2005 y 2009 se encuentran en esta situación: Savia, Aristos, Agriexp, Tekchem, Gomo, Collado y PYP. Las emisoras cuya cotización no es continua son Grupo Industrial Saltillo (GISSA) y Palacio de Hierro (GPH). También destacan los casos de Edoardos Martín y Grupo La Moderna.

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