En el mercado mexicano se desaceleraron las ofertas de bonos verdes. Durante este año se han registrado sólo tres colocaciones por alrededor de 10,200 millones de pesos frente a los 11,460 millones de pesos logrados en el 2018 mediante ocho emisiones.

El mayor monto colocado por 7,000 millones de pesos corrió a cargo del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), emisión que se dividió en dos tramos.

La empresa inmobiliaria Vinte y los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura lanzaron sus respectivas ofertas, obteniendo recursos por 699 millones de pesos y 2,500 millones de pesos, en ese orden. Todos los emisores ya habían hecho previamente emisiones verdes en el mercado mexicano.

A nivel mundial a menos de un mes de que finalice el 2019, la emisión mundial de bonos verdes se acerca a la meta anual fijada a inicios de año por el Climate Bonds Initiative (CBI).

El monto financiado en este mercado alcanzó, hasta este viernes 6 de diciembre, 228,600 millones de dólares, esto es 9%  menos para llegar a los 250,000 millones de dólares al objetivo fijado para todo este año. Incluso, la cantidad emitida hasta esta primera semana de diciembre ya rebasa a todo lo levantado en el 2018 por 170,900 millones de dólares.

“Según estas cifras, 2019 será otro año récord para las finanzas verdes. Nuevos soberanos están ingresando al mercado y pioneros como Francia, Polonia y Nigeria ahora son emisores ecológicos”, dice Sean Kidney, director general de CBI, una organización mundial no lucrativa que promueve el financiamiento verde.

Sin embargo, Kidney que viaja por el mundo para promover la emisión de bonos verdes opina que, en adelante, cada año debe marcar récords, porque el objetivo de llegar a 1 billón de dólares en inversión verde anual para el 2021 y 2022 ahora es crítico ante el desafío que impone el cambio climático para las finanzas globales.

“Pero 200,000 millones de dólares o 400,000 millones al año no es suficiente para abordar la emergencia climática y proporcionar el capital a la escala que se necesita con urgencia para la transición, adaptación y resiliencia a gran escala”, señala Kidney.

En eso también coincide Kevin Horan, director de Índices de Renta Fija de S&P Dow Jones Indices, dice que el mercado de bonos verdes es pequeño en comparación con el mercado general de renta fija.

Aunque las colocaciones de deuda verde siguen aumentando junto con una diversidad de emisores, si los mercados de capital quieren revertir los daños del cambio climático, la escala de inversión tendría que ser exponencialmente mayor a la actual para enfrentar el desafío”.

Más conciencia

El analista de Moody’s Matthew Kuchtyak explica en un documento que la emisión durante los primeros nueve meses de este año fue 67% más alta que durante el mismo periodo en el 2018 y la emisión en el 2019 ya eclipsó los 171,100 millones de dólares de todo el 2018.

Entre los grandes emisores de bonos verdes en el año destacan los principales bancos europeos y chinos. Visto por países, Estados Unidos lidera la clasificación, seguido de Francia, China, Alemania y los Países Bajos.

Por sectores, encabezan la lista los emisores del sector energía con 33% de todo el monto levantado, seguido de edificios con bajo contenido de carbono con 29%, el transporte bajo en carbono a 20%, agua 9%, así como el uso de residuos y tierra con 3%, hasta el mes de octubre según un reporte de la organización sin fines de lucro.

“La fuerte emisión del tercer trimestre fue respaldada por un récord de 180 transacciones, excluyendo la emisión de Fannie Mae”, según la agencia de calificación crediticia Moody’s.

Menciona también que las inversiones en proyectos de adaptación climática y resiliencia aumentarán, una evidencia es el primero en su tipo hecho por el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo que obtuvo del mercado 700 millones de dólares, así como los principios de resiliencia climática recientemente lanzados. El 27 de noviembre destacó la emisión del Banco Mundial que volvió al mercado danés, pero ahora a colocar su bono verde denominado en coronas danesas por 3,000 millones de coronas danesas (alrededor de 445 millones de dólares) a un plazo de 20 años.

Según información de la propia institución, ha invertido hasta 13,700 millones de dólares en el mercado de bonos verdes, equivalente a 160 bonos verdes en 22 monedas del munndo desde el 2008.

El objetivo del Banco Mundial es financiar proyectos de energía renovable, eficiencia energética y nuevas tecnologías en gestión de residuos y agricultura que reducen las emisiones de gases de efecto invernadero, así como en infraestructura de bosques y cuencas hidrográficas para evitar daños por inundaciones relacionadas con el clima y aumentar la resiliencia climática.

A nivel global un hecho destacable fue el caso de AC Energy Philippines Inc, una plataforma energética de uno de los grupos empresariales más grandes de Filipinas, que hizo una emisión perpetua de bonos verdes fijos de por vida por 400 millones de dólares a un cupón fijo del 5.65 por ciento.

El emisor planea desplegar los fondos para proyectos de energía renovable en la región de Asia Pacífico.

Apple participa

El gigante tecnológico regresó al mercado con la oferta de sus primeros bonos verdes en euros por 2,000 millones, que utilizará para desarrollar productos eficientes en el uso de energía y con insumos reciclables.

Antes, ya había emitido dos bonos verdes por un total de 2,500 millones de dólares, con lo que busca reducir su huella de carbono mediante el uso de energía renovable y mejoras en su eficiencia energética.

Xuan Sheng Ou Yong, analista de bonos verdes de BNP Paribas Asset Management, comenta en un artículo que el mercado de bonos verdes sigue siendo menos de 1% de todo el mercado mundial de bonos.

En este contexto, los bancos centrales que tienen grandes balances financieros son clave para desbloquear el potencial.

“Un banco central que compra verde enviaría una señal a los inversionistas de bonos de un ajuste en los mercados primarios, reduciendo el costo de capital para las empresas. Tal incentivo económico realmente permitiría que el mercado de bonos verdes se ampliara”, dice.

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