Queridos amigos: sin duda los precios de los granos en Chicago se han visto afectados por una fuerte volatilidad, en donde hay días que amanecemos con fuertes alzas y otros con desplomes impresionantes. Lo anterior genera una elevada incertidumbre tanto a productores como consumidores, haciendo que más de uno se pregunte hasta cuándo acabará este sube y baja de los granos, que no hace más que complicar la posibilidad de planear.

Pero analicemos el porqué de estos vaivenes.

La historia alcista:

Por un lado, tenemos graves problemas de oferta en granos como el maíz, que debido a la fuerte sequía que se presentó en Estados Unidos, la peor en 50 años, ha generado un recorte importante en los rendimientos esperados de este grano, que lo ha llevado a tocar niveles de precios históricamente altos: 329.81 dólares/tonelada el pasado 21 de agosto en el contrato de referencia de marzo que cotiza en Chicago, tras haber subido en dos meses poco más de 60 por ciento.

Tan sólo para que se dé una idea, el jueves pasado el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés) recortó de nueva cuenta las expectativas de rendimiento al maíz para ubicarlo en 7.66 toneladas/hectárea, lo que nos lleva a una producción de 271.95 millones de toneladas en la Unión Americana, es decir, casi 42 millones de toneladas menos que el ciclo anterior.

En el mismo reporte, los inventarios finales se ubicaron en 15.72 millones de toneladas, sin duda, los más bajos en muchos años. Lo anterior, catapultó a los precios del maíz por los cielos, que en su vuelo arrastraron a los del trigo y la soya, tras varias sesiones en las que habíamos visto a los granos con una tendencia bajista.

La historia bajista:

A pesar del reporte del USDA y de sus números, existe el otro lado de la moneda: el bajista, que ha generado que los precios de los granos hayan venido fuerte a la baja prácticamente desde agosto. El maíz a marzo, utilizado por los productores del ciclo primavera-verano para sus coberturas, ha caído desde el 21 de agosto 10.14% para ubicarlo, al cierre del viernes pasado, en 296.34 dólares/tonelada, es decir, ha perdido en menos de dos meses 33.47 dólares/tonelada, lo que significa una reducción en los ingresos de nuestros productores al tipo de cambio actual de prácticamente 432 pesos/tonelada.

Si bien es cierto que hay un grave problema de oferta, el consumo se ha caído también de forma importante como consecuencia de la crisis global que estamos viviendo en la actualidad y que ha generado que el propio USDA en el reporte del jueves reconociera que las expectativas de exportaciones se redujeran en poco más de 13.98 millones de toneladas con respecto al ciclo anterior, para ubicarlas en 29.2 millones de toneladas, y que el consumo total se disminuyera en 38.23 millones de toneladas.

Con todo lo anterior y en resumen, si bien es cierto que la oferta total de maíz se redujo en 44.12 millones de toneladas, el consumo o demanda total lo hizo en 38.23 millones, lo que nos da un efecto neto de sobredemanda de 5.89 millones de toneladas. Ya no se ve tan grave, ¿no?

Conclusión:

Después de toda la numeraria surge la siguiente pregunta: ¿qué factor pesará más en los precios: la poca oferta de maíz o la fuerte baja en el consumo? La única respuesta correcta es tomar coberturas.

Aprovecho para agradecer la confianza de los soyeros que decidieron tomar coberturas a través nuestro y que se estrenaron como los primeros productores de la oleaginosa en hacer uso de esta valiosa herramienta bajo el nuevo esquema de la Sagarpa.?

*Alfonso García Araneda es director general de GAMAA Derivados. [email protected]