La intención de crear un portafolio bien diversificado que conlleve a minimizar el impacto de la volatilidad de los activos en el riesgo de esta cartera y al mismo tiempo, de una u otra forma, no merme el rendimiento del nuevo activo es tarea diaria de todos los administradores de fondos y que no sea para sorprenderse, también ocurre con un gran fondo, el de todos los mexicanos.

Primero se echó mano de las subastas de dólares para aminorar la volatilidad del tipo de cambio para que, posteriormente, una vez controlado este riesgo, pasar al cúmulo de divisa estadounidense, presumiblemente llegando a los niveles más altos de la historia de nuestro país.

China no podía ser el único que apostaría a los documentos emitidos por el país vecino, aunque hoy prácticamente no pagan un centavo de intereses, los papeles emitidos por Estados Unidos garantizan el pago.

Había que diversificar el portafolio y pensar en el largo plazo aunque, en palabras del Gobernador del Banco de México, hay la percepción de que en el corto y mediano plazo habrá rendimientos, se optó por la inversión en oro.

Una cartera, la grande, se encuentra puesta en distintos activos tal y como mandan los cánones, haciendo que esta adquisición de los activos los lleve a los niveles más altos que México ha tenido, razón de más para presumir esta apuesta de inversión hecha por las autoridades financieras del país.

Pero hablemos del verdadero problema para los mexicanos. Hace unos días el Mandatario federal por fin reconoció que la recuperación aún no se ve reflejada en los bolsillos de los connacionales, queda mucho camino por recorrer antes de que se note un franco cambio en las condiciones económicas de las familias en el país.

Esto parece como aquella persona que decide ahorrar, llenar su colchón de dinero aunque mañana no haya ni para comer. El país padece de hambre, pobreza, desempleo, delincuencia, corrupción, reformas inservibles, legisladores que no trabajan y cobran, elecciones de dudosa (o nula) calidad y a cambio de ello hoy contamos con el mejor portafolio de inversión que un banquero central pudiera haber conseguido para sus compatriotas.

Esperemos que el efecto de estos rendimientos, al menos en el largo plazo, se vea de verdad reflejado en los bolsillos de los dueños de dicha cartera, los mexicanos.

*El MF Ricardo Gutiérrez es Profesor Investigador del Tecnológico de Monterrey, campus Toluca. [email protected]