En cuestión de un par de semanas hemos vuelto a ver mercados que se han movido hacia abajo y luego hacia arriba con velocidad. Persiste la fuerza en las bolsas y cada vez es más evidente que ésta reside en las políticas de estímulo monetario (mucho dinero en circulación y tasas de interés muy bajas).

En nuestra colaboración de la semana pasada dimos cuenta del repunte de las tasas de interés de largo plazo en Estados Unidos. Este movimiento que les abrió los ojos a muchos agentes se gestó en información sobre una recuperación mejor de la esperada para el inicio del año en la economía, en especial con respecto a una creación importante de empleos en Estados Unidos (casi 1 millón en cuatro meses).

Pero también el alza de tasas y el freno que vimos en ese entonces en las bolsas respondió al reconocimiento que hizo el Comité de Mercado Abierto de la misma Fed, en su comunicado de política monetaria emitido el 13 de marzo, de una mejora en las condiciones económicas.

La interpretación fue que si la Fed ve una mejora, la posibilidad de más estímulos monetarios y el plazo de duración de los actuales eran menores.

Tan pronto como advirtió estos cambios, el presidente de la Fed, Ben Bernanke, salió a escena a cambiar el tono del discurso. En varios foros desde el lunes pasado Bernanke ha destacado dos ideas básicas: que la recuperación es muy incipiente y frágil y que, por lo mismo, será necesario mantener las extraordinarias políticas de estímulo en un plazo muy largo.

Ha sido esta postura la que ha vuelto a darle combustión a los mercados. Ya hemos hablado de lo dependientes que se han vuelto los inversionistas de las condiciones de flexibilidad monetaria.

Ahora, parece evidente que la atención está puesta en la renovación de dichos estímulos y que lo que muestren los datos económicos terminará siendo secundario.

Podríamos ver situaciones contradictorias en que la aparición de información económica adversa provoque alzas en los mercados por la mayor expectativa de nuevos estímulos o viceversa, podríamos ver que la noticia que le podemos ofrecer al rally es que la recuperación toma fuerza debido a que ello reduciría tal posibilidad.

Bajo este razonamiento, el consenso de que persistirá el alza en los mercados se amplia, hay una opinión común de que no se visualizan factores o eventos en las próximas semanas que puedan interrumpir la dinámica actual.

A pesar de ello, el consenso no logra estimular una inversión más voluminosa. Los volúmenes con los que ha subido la Bolsa son relativamente modestos, las posiciones en instrumentos que podrían representar una cobertura contra una baja del mercado, en algunos casos, han aumentado a niveles récord.

En pocas palabras, sigue habiendo mucha cautela entre los inversionistas. Nadie se atreve a comprar un escenario de alza que se prolongue más allá de dos meses, aunque así llegue a suceder.

¿Qué provoca esto? La existencia de muchos asuntos que aún se tienen que resolver, debe marchar bien la evolución de la crisis europea en donde aún hay interrogantes, debe interrumpirse la idea de que China desacelera a una velocidad incómoda, deben haber avances en asuntos como la problemática fiscal estadounidense que aún permanecen en ascuas.

Por ahora la confianza en los mercados se sustenta en la postura de estímulo de las autoridades y en una recuperación muy incipiente.

En efecto, falta mucho tiempo para que haya argumentos que consoliden mejor a los mercados. Todos se dejan llevar por la corriente, pero no apartan la mano de la orilla.

*Rodolfo Campuzano Meza es director de Estrategia y Gestión de Portafolios de INVEX. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo: [email protected]

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