Hace apenas algunos días, el presidente Felipe Calderón presentó en cadena nacional un resumen del engorroso informe de labores del Ejecutivo y éste tiene la particularidad de ser el último, no sólo del sexenio, sino de una etapa del país bajo un régimen de derecha.

Plagado de un sentimiento de nostalgia, sobre todo cuando hizo alusión al apoyo inconmensurable a la familia, el responsable del Ejecutivo nacional enmarcó los logros en los diferentes rubros manifestados en el informe anual; sin embargo, sigue latente un aire de incredulidad en muchos de los mexicanos por lo ahí manifestado.

En concreto hay dos puntos cuyo nivel de inquietud conllevan a la presente crítica. Desde el inicio del sexenio se habló, como en todos los anteriores, de la generación del empleo, esa apuesta eterna al millón.

Cifras cercanas a los 700,000 en el último año lo ensalzan, como siempre en comparación con todos sus antecesores, como lo nunca antes alcanzado.

Ha decir de las tasas de desempleo, la integración de los nuevos miembros a la fuerza laboral, la informalidad, el nivel real del salario de los mexicanos (y la subutilización del conocimiento) y las habilidades de los trabajadores, el indicador de empleo se torna un número que no refleja la realidad nacional.

Es bien cierto que en comparación con otros periodos e incluso con otros países, México se ubica en niveles menos desastrosos, esto no es consuelo de los millones de connacionales que actualmente no están en posibilidades de dar sustento a sus familias.

Esto último conduce a la segunda parte de la crítica, la economía nacional se encuentra francamente en condiciones inmejorables a pesar del panorama internacional, pero el deterioro más grave que se tiene actualmente es en la economía familiar.

Sobreendeudamiento, falta de liquidez, deterioro salarial y el exceso de consumo son el presente y, en el corto plazo, el futuro de las familias en México.

La política económica del país, pese a ser favorecedora de un capitalismo puro, no exime al gobierno de su responsabilidad de propiciar el equilibrio en favor de toda la sociedad. Nunca como ahora los enormes niveles de concentración financiera: 70% de la riqueza en el país en manos de menos de 1% de la población.

La estabilidad macroeconómica y la cobertura nacional de salud pueden tener la aprobación de la mayoría; la economía familiar y la situación laboral no sólo pasan por la desaprobación de una gran parte de la población, sino por un enorme nivel de inverosimilitud.?

*Ricardo Gutiérrez y Xiomara Gutiérrez son profesores del Tecnológico de Monterrey Campus Toluca.

ricardo.gtz@itesm.mx y xiomara.gutierrez@itesm.mx