Ante la elevada volatilidad que registran los mercados financieros a nivel mundial, el mercado de metales preciosos se ha vuelto uno de los mejores para invertir, en los que destaca el oro.

Si bien los temores por las condiciones de la zona euro en las últimas semanas han disminuido, aún existe incertidumbre no sólo sobre la evolución de la economía en esa región, sino a nivel global.

Por su naturaleza de inversión libre de riesgo, el oro se beneficia de la incertidumbre económica, tradicionalmente es visto como un activo de refugio ante el caos económico.

Hasta hace poco las inversiones en oro, junto con los bonos, eran consideradas de las más seguras; sin embargo, los problemas de los países periféricos de la zona euro hacen dudar de la seguridad que los bonos brindan.

Para los inversionistas, el oro es como una moneda, con la gran ventaja de que no está sujeto a los problemas de deuda, permitiendo a los inversionistas diversificar sus portafolios en un mundo en el que los activos libres de riesgo son escasos.

Así, el metal dorado está siendo usado como una alternativa a las divisas, sacando a los inversionistas de las exposiciones en dólares o euros que puedan tener en un momento en el que la volatilidad en los mercados cambiarios es elevada.

Usualmente, la relación oro-dólar es inversa, no obstante, en la actualidad estamos viendo que a pesar de la fortaleza que presenta el dólar, la demanda por el metal precioso se mantiene llevándolo a cotizaciones nunca antes vistas.

De acuerdo con los expertos, los inversionistas parecen estar desprendiéndose del riesgo de la zona euro, y están adquiriendo cantidades iguales de oro y divisas estadounidenses.

Ésta es específicamente la razón por la que el oro está firme a pesar de que el dólar también está fuerte.

Precio del oro, termómetro

La cotización del oro es un termómetro del temor en los mercados. Si los mercados bursátiles bajan, si el clima se pone más cauteloso y la gente está preocupada sobre la salud del sistema financiero, los precios de oro subirán independientemente del comportamiento del dólar estadounidense, que usualmente repunta en un contexto como el actual.

De tal manera que un precio récord es el reflejo de la incertidumbre de los mercados por el desempeño de la economía y el temor a un repunte inflacionario en el mediano plazo por los efectos secundarios de los planes de estímulo económico y las inyecciones de liquidez.

En la cima

Ante fuertes compras de refugio impulsadas por un mayor riesgo soberano y financiero, el viernes la onza troy de oro alcanzó un máximo intradía de 1,263.70 dólares en la Commodity Exchange de Nueva York, finalmente cerró sobre los 1,256.50 dólares por onza.

Así, registró una ganancia semanal de 2.25%, mientras que en lo que va del 2010 el avance es de 14.57 por ciento.

A corto plazo, el siguiente objetivo se encuentra en los 1,300 dólares.

Mientras que para finales de año, los expertos estiman que el oro llegaría a un rango que va de entre 1,400 y 1,500 dólares.

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