El euro comenzó la jornada con mínimos intradía justo por debajo de los 1.07 dólares. Con el paso de la sesión, y después de asimilar el dato de IPC de la eurozona, iguala los máximos del año registrados la semana pasada, más cerca ya de los 1.08 dólares.

El euro amplía de esta forma su margen para evitar la paridad y eleva al 4% la revalorización que acumula desde los mínimos anuales registrados al inicio de enero, el pasado día 3, cuando cayó hasta los 1.034 dólares.

Las caídas del dólar se han acelerado con las declaraciones de uno de los asesores comerciales de Donald Trump, que ha destacado que una potencial exportadora como Alemania se está beneficiando de un euro extremadamente infravalorado. El mensaje aviva la incertidumbre sobre el rumbo que adoptará la política comercial de EU con el cambio en la Casa Blanca.

En la batería de datos macro que incluía la jornada de hoy sobresalía la publicación de las cifras adelantadas del IPC de la eurozona. La cifra se conocía sólo un día después de conocerse que la inflación en Alemania subió en enero al 1.9%, en línea con el objetivo del BCE, próximo al 2 por ciento.

El dato de IPC de la eurozona ha sorprendido con una subida superior a lo esperado. En enero escaló hasta el 1.8%, por encima del 1.6% que habían pronosticado los analistas consultados por Reuters.

La brusca ascensión registrada en los últimos tiempos ha situado la inflación ya en los niveles que tiene establecidos el BCE como objetivo, próximo al 2 por ciento. Desde el banco central, sin embargo, han relativizado de nuevo el impacto de esta subida, como ya hiciera Mario Draghi al término de la última reunión. A diferencia de la escalada que ha contabilizado la inflación, el IPC subyacente de enero se ha mantenido estable, en el 0.9 por ciento.

A pesar de la estabilidad que traslada la inflación subyacente, los datos de inflación de enero avivan el debate sobre un futuro freno en los estímulos monetarios del BCE. Alemania encabeza estas presiones.

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