La inflación en México ha descendido velozmente y no hay indicios de un choque que provoque aumentos de precios en el futuro cercano. Hay quienes anticipan, de nuevo, una posible baja en las tasas. Para nuestra óptica esta posibilidad aún es baja.

A pesar de que desde septiembre la tasa de inflación anual en México descendía continuamente, los inversionistas en los mercados se mostraban escépticos a la espera de ver si el nuevo gobierno alteraría o no la estructura de algunos precios de bienes públicos (en especial las gasolinas) y provocaría un rebote en el inicio del año.

Tal cosa no sucedió y, además, la inflación descendió velozmente en noviembre y diciembre. La inflación que se registró en todo el 2012 terminó siendo de 3.57%, muy por debajo de lo que todos esperaban. En síntesis: no pasó nada.

Más aún, la expectativa de un ajuste de las gasolinas se diluyó al anunciar el gobierno que sólo incrementaría el desliz mensual en una proporción baja. Y al no ser inmediata la idea de ajustes derivados de una posible reforma fiscal, se ha arraigado la percepción de que la inflación será así de baja por un buen tiempo. Los futuros de la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio para los próximos dos años no descuentan más una posible alza de tasas.

Ahora bien, esta idea, mezclada con el episodio de entusiasmo que se ve en los mercados globales al inicio del año ha redoblado las apuestas por activos mexicanos y por el peso. Las posiciones abiertas en favor del peso en el mercado de futuros de Chicago se mantienen en máximos históricos de 5,000 millones de dólares. Las tasas de los bonos M de largo plazo han descendido en los últimos días.

La situación descrita en el párrafo anterior hace pensar a muchos que el tipo de cambio puede descender aún más en el transcurso del trimestre y que se puede abrir de nuevo la posibilidad de que el Banco de México señale una posible reducción en la tasa de referencia.

Dicho temor parte, en especial, del poco espacio que tiene las tasas a lo largo de toda la curva de rendimientos para bajar más. Ayer, el diferencial entre el interés de un bono a 10 años y una inversión a un día era tan sólo un punto porcentual.

En nuestra opinión, Banxico percibe factores que lo motivarán a no modificar su postura monetaria y menos a reducir la tasa de referencia.

Destacan dos: uno, el riesgo de un crecimiento menor a lo esperado en Estados Unidos provocado por los ajustes al gasto que están por negociarse en febrero y, dos, la posibilidad de aumentos de impuestos al consumo dentro de una negociación de la estructura fiscal en México.

Por lo tanto, en los siguientes meses sucederá lo que ha pasado a lo largo de los últimos tres años: la variable de ajuste ante los cambios de percepción en los mercados será el tipo de cambio.

Esto quiere decir que si el flujo de dólares se intensifica, podríamos ver niveles más bajos del tipo de cambio y al Banco de México acumulando más reservas.

¿Las necesita? Pues si observamos que hay cerca de 100,000 millones de dólares de bonos en pesos en propiedad de inversionistas extranjeros, no parece aún exagerada tal estrategia.

Por el contrario, si el ambiente se deteriora y las expectativas se merman, el tipo de cambio volverá a subir y Banxico no va a hacer nada para detenerlo.

Hágase a la idea de que las tasas serán estables y que las variaciones importantes se seguirán viendo en la cotización del peso frente al dólar.?

*Rodolfo Campuzano Meza es director de Estrategia y Gestión de Portafolios de Invex. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo: [email protected]

Twitter: @invexbanco.