Tras la mayor caída de la lira turca desde el 2001 y al borde de una crisis monetaria, el ministro de finanzas de Turquía, Berat Albayrak, denunció: “Éste es un ataque muy claro iniciado por el jugador más importante en el sistema financiero global, y es otro ejemplo más de una situación similar en todos los países en desarrollo”.

El presidente Recep Tayyip Erdogan coincidió con su ministro y dijo que las fluctuaciones de la lira no tienen lógica, y que su reciente desplome se debe a un complot contra Turquía.

“El objetivo de la operación es hacer que Turquía se rinda en todos los ámbitos, desde las finanzas hasta la política. Nos enfrentamos de nuevo a un complot político disimulado. Con la ayuda de Dios, lo superaremos”, dijo el mandatario en un discurso a sus partidarios en una ciudad costera del mar Negro.

“Vamos a dar nuestra respuesta, buscando nuevos mercados, nuevas asociaciones y alianzas, a quien libra una guerra económica contra el mundo entero y que también incluye a nuestro país”, añadió.

Llama a cambiar dólares por liras

Erdogan pidió a los turcos que vendieran euros, dólares y oro para sostener la lira.

“No perderemos esta guerra económica. El dólar no puede cortarnos el camino. Responderemos con nuestra moneda nacional. Debemos cambiar por liras los dólares y el oro que tengamos bajo el colchón”, dijo, repitiendo así una sugerencia realizada por primera vez en diciembre del 2016 para controlar la pérdida de valor de la moneda turca, pero sin surtir efecto.

La moneda de Turquía caía en picada el viernes, en medio de dudas sobre sus políticas económicas y una disputa con Estados Unidos agravada por el anuncio del presidente Donald Trump de aumentar los aranceles a las importaciones procedentes de ese país.

La lira perdió más de 13% de su valor para quedar en 6.51 por dólar, una estrepitosa caída para la moneda nacional que empobrecerá a los turcos comunes y reducirá la confianza de los inversionistas extranjeros en el país.

La caída de la divisa (40% en lo que va de año) ha agravado los temores en el país tras años de crecimiento económico fundamentado en un enorme endeudamiento, las denuncias internacionales sobre las tendencias autoritarias del presidente Recep Tayyip Erdogan y el deterioro de las relaciones con aliados como Estados Unidos.

Elaboran plan

Para aliviar las preocupaciones de los mercados financieros, el gobierno turco elaboró un plan de acción y sus instituciones comenzarán hoy a tomar las medidas necesarias, explicó Berat Albayrak.

En una entrevista con el diario Hurriyet, Albayrak dijo que se había preparado un plan que englobaba desde los bancos a, según sus propias palabras, “el sector de la economía real” que incluye las pequeñas y medianas empresas, que son las más afectadas por las fluctuaciones de las divisas.

Sin dar muchos detalles, Albayrak dejó entrever un paquete de medidas fiscales para fortalecer la independencia de la política monetaria, que se prolongará por un espacio inicial de 100 días y que serán explicadas por las correspondientes instituciones financieras.

“La idea es aplicarlo durante tres meses y 10 días, y tenemos intención de hacerlo dentro del marco de la disciplina presupuestaria”, explicó.

"Tasas de interés, como “herramientas de explotación”

Asimismo, calificó a las tasas de interés como una “herramienta de explotación” que deberían mantenerse lo más bajas posible.

“Las tasas de interés deberían mantenerse al mínimo porque son una herramienta de explotación que empobrece a los pobres y enriquece a los ricos”, dijo el sábado.

El Banco Central de Turquía, por su parte, ha desafiado la presión en las últimas semanas para subir las tasas de interés frente a la alta inflación y el colapso de la moneda turca, y las ha subido de 8 a 18% en lo que va del 2018.