En este espacio ya hemos comentado que la situación en Europa está lejos de resolverse a pesar de los múltiples y dolorosos esfuerzos que se han hecho.

Hace unos días se aprobó un nuevo paquete para Grecia por 130,00 millones de euros que pretende dar un respiro a la economía helena; sin embargo, esta noticia no vino acompañada de un sentimiento positivo de los mercados, sino todo lo contrario, han surgido nuevos cuestionamientos relacionados con la verdadera capacidad de recuperación del mundo.

Hace unos días se vertió públicamente una expresión que buscaba dimensionar el tamaño de la crisis a nivel mundial: es como un mamut. Poco después, el Gobernador de Banco de México (Banxico) calificó de exagerado el término, aunque reconoció que la situación económica global es complicada y se encuentra lejos de estar resuelta.

Quizá es una cuestión de semántica. Al final del día se reconoce que la situación es verdaderamente difícil, por lo que en realidad se asume que sí estamos frente a un mamut, aunque la percepción del tamaño del animal es un poco diferente.

En el informe de inflación del cuarto trimestre del 2011, Banxico empieza a definir la silueta y el tamaño del animal al que el mundo se enfrenta. Desde el punto de vista del instituto central, los mercados financieros internacionales tuvieron como principal fuente de volatilidad la ausencia de una solución definitiva a los problemas de deuda soberana de la zona euro, que en combinación con la vulnerabilidad de gran parte de las instituciones financieras de la región llevó a un proceso de desapalancamiento de los bancos.

Aunque el Banxico destaca que las autoridades financieras europeas han establecido medidas adecuadas para enfrentar la crisis, llega a una conclusión alarmante. En el informe se menciona que las medidas han ayudado a disminuir la posibilidad de un evento catastrófico, aunque persisten los problemas estructurales y no descarta que un evento de esta naturaleza (catastrófico) ocurra.

Con esta conclusión se deja entrever que la situación en Europa es delicada. No se trata de un problema estrictamente local, sino de un fenómeno que se extiende por todo el mundo y cuyo resultado es todavía de pronóstico reservado.

Banco de México indica que la aversión al riesgo que ha derivado de la coyuntura europea tuvo un impacto significativo en los mercados financieros de las economías emergentes en los últimos meses del 2011. En particular, los flujos de capital se han visto afectados, los tipos de cambio de la mayor parte de estas economías han registrado una fuerte depreciación y, en algunos casos, también se han registrado caídas significativas en los mercados accionarios.

De esta forma, el problema de deuda soberana y desequilibrio fiscal de Europa se extiende y pone en peligro la capacidad de crecimiento mundial.

A pesar del acuerdo alcanzado para rescatar a la endeble economía de Grecia, la situación económica sigue siendo delicada.

Hace unos días la calificadora Moody’s advirtió que el riesgo de quiebra de Grecia sigue siendo elevado, toda vez que existe una alta probabilidad de que los acreedores privados del país heleno no acepten reestructurar 53.5% de la deuda griega en su poder. Adicionalmente, de completarse el canje el país incurriría en un impago que situaría su rating en una situación de default.

Standard and Poor’s actuó de la misma manera y recortó en dos escalones la calificación de la deuda de Grecia, de CC a C , lo que la ubica en una situación de default selectivo. La otra calificadora internacional (Fitch) también decidió recortar la calificación de las notas griegas a C , lo que implica, sin lugar a dudas, una condición altamente vulnerable de Grecia y en general de la zona euro.

Además de los altos niveles de endeudamiento, el desempleo, los profundos desequilibrios fiscales y la falta de crecimiento que alimentan a este mamut.

*Manuel Guzmán M. es director ejecutivo de Administración de Portafolios y Análisis y Estrategia Económica de Grupo Financiero Ve Por Más.