Tras dos décadas de operación el Mercado Mexicano de Derivados (MexDer) no ha logrado despuntar, aún es pequeño respecto al tamaño de la economía del país. El reto es desarrollarlo y aumentar su promoción, sostuvo Joaquín Alducin, especialista en el tema.

Los contratos en el MexDer han mantenido una tendencia a la baja desde el 2010, cuando registró 42.6 millones de contratos, ya para el 2017 éstos se redujeron a 11 millones.

A escala mundial, en el 2017 ocupó el lugar 39 respecto al volumen de contratos, reflejando una caída 14.8% respecto al 2016, de acuerdo con la encuesta anual de la Asociación de la Industria de Futuros (FIA, por su sigla en inglés).

“México tiene un mercado de derivados con varios productos que no ha tenido el desarrollo que se esperaba, su crecimiento ha sido errático y raquítico. Si lo comparáramos con otras bolsas como la de Brasil es todavía mucho muy pequeña”, dijo Joaquín Alducín, quien ha participado en el mercado de derivados desde su creación, ocupando cargos directivos en diferentes instituciones bancarias en el área de derivados.

Hace falta promoción

El directivo consideró que la Bolsa mexicana debería hacer un esfuerzo mayor para acercar sus productos a grupos financieros, casas de Bolsa, para que los den a conocer.

“Los intermediarios no lo están promoviendo, muchos bancos prefieren hacer operaciones fuera de Bolsa (en el over the counter)”, dijo.

Alducín, quien actualmente colabora en Kuali Derivados, explicó que los contratos del futuro del dólar son los más operados, seguido por los de tasas de interés (swap).

En el 2010, los clientes del MexDer negociaron contratos de futuros y opciones con un valor de 4.76 billones de pesos, este monto en el 2016 representó alrededor de 4.5 billones de pesos, muestra información de la BMV.

El especialista comentó que los productos derivados son una herramienta para cubrir riesgos financieros. Las empresas, por ejemplo, tienen riesgos financieros como los asociados con la volatilidad en el tipo de cambio y el aumento en las tasas de interés en el caso de que mantengan deuda con un interés variable.

El MexDer se lanzó en 1998, su oferta se basa en contratos de futuros y opciones de tasas de interés, índices bursátiles, monedas y futuros de acciones individuales.


judith.santiago@eleconomista.mx