Queridos amigos: tal y como lo vislumbráramos hace casi un mes, el arranque del año en los mercados se ha visto plagado de volatilidad e incertidumbre.

Hemos visto a los mercados de capitales, cambiarios, de mercancías y de dinero trepados en una montaña rusa, que en ocasiones nos han hecho pensar que lo peor de la crisis ya pasó, que existe un rayo de luz al final del túnel, y que en otras, simple y sencillamente nos han golpeado de frente mostrándonos que la situación simplemente pinta para ponerse peor.

Y es que siendo realistas, la situación simplemente se ha seguido complicando a pesar de los chispazos de optimismo que por momentos se han dejado sentir en los mercados.

El contexto en Europa va de mal en peor, tal y como lo refleja la reducción en las calificaciones de riesgo que Standard and Poor’s le hiciera a nueve países entre los que se encuentran Francia, que finalmente perdió su AAA , y Portugal, que ubicaron su deuda a nivel de bonos chatarra, generando que la tasa de su bono a 10 años tocara ya niveles de 14.39% la semana pasada y que los Credit Default Swaps o seguros contra incumplimiento mostraran 66% de probabilidades de impago.

Por supuesto que en este escenario, Grecia sigue siendo la estrella, donde tiene hasta el 29 de marzo próximo para saber si la Unión Europea (UE) le prestará una vez más dinero para hacer frente a sus vencimientos de ese día o si finalmente lo dejaran morir solo.

Lo que es un hecho es que hoy la mayoría de los analistas apuestan por que Grecia terminará saliéndose tarde que temprano de la zona euro, lo importante es cómo lo hace, a fin de evitar una reacción en cadena que arrastre al abismo al resto de los países de la Unión.

Para decirlo de manera resumida, según el analista John Mauldin, Europa hoy enfrenta tres problemas:

1.- Un número creciente de países de la UE es insolvente o está próximo a serlo.

2.- Debido a los temores que genera la posibilidad de que se presente una cascada de impagos, la mayoría de los bancos europeos son percibidos como insolventes y que requieren billones de euros para poder recapitalizarse y ser considerados viables.

3.- Un problema de fondo son las enormes disparidades comerciales entre los países de la periferia y los del núcleo, que sin la posibilidad de poder devaluar monedas para hacerse competitivos se antoja muy complicado cerrar la brecha comercial entre ellos.

Con todo lo anterior, es claro que la situación en Europa simplemente apunta para peor con las consecuencias que esto traerá a la economía global, incluido México, por lo que no es momento de confiarse y dejarse llevar por datos económicos positivos que se emiten esporádicamente y que se convierten en pretextos para que los grandes fondos de inversión hagan utilidades o reduzcan pérdidas.

Lo que es un hecho es que Europa no podrá seguir alargando la solución a sus problemas un año más. Llevamos dos y los mercados ya no aguantan más.

Curiosamente, a pesar del desastre que les narro, el euro se ha fortalecido frente al dólar y el super peso regresó por sus fueros, ya que de cerrar el 2011 prácticamente en niveles de 14.00 pesos/dólar, el viernes se ubicó en 13.18 pesos/dólar.

Sin duda todos nos preguntamos hasta dónde se fortalecerá el peso y ¿por cuánto tiempo más? Lo cierto es que nadie sabe. Estamos sujetos a los vaivenes de los mercados.

Concluyo recordándoles lo que mi padre me dijo alguna vez: A la economía no se le engaña y hoy más que nunca, la única forma de tener certidumbre es a través de la utilización de coberturas. Tú ¿ya te cubriste?

*Alfonso García Araneda es director general de GAMAA Derivados. Su correo electrónico es: [email protected]