La aversión al riesgo derivada de la crisis griega no ha logrado impactar de manera importante el atractivo de la deuda mexicana para los inversionistas extranjeros.

Desde su punto más alto registrado en el año de 427,943 millones de pesos, el 21 de abril y hasta la primera mitad de mayo, los extranjeros se deshicieron de 3.4% del total de deuda mexicana que poseían.

Sin embargo, la tenencia de valores gubernamentales en poder de extranjeros hasta el pasado 14 de mayo creció 32% respecto del cierre del 2009, a 413,408 millones de pesos, de acuerdo con datos de Banco de México (Banxico).

Los instrumentos de corto plazo, los Certificados de Tesorería (Cetes), que fueron castigados durante la crisis que desató Lehman Brothers, han incrementado de manera importante su demanda. Hasta mediados de abril, la posesión de Cetes en manos extranjeras creció 236.6% al pasar de 11,589 millones de pesos al cierre del 2009, a 39,008 millones de pesos a mediados de este mes.

En este periodo, el premio promedio que ofrecieron los Cetes fue de 4.65%, este nivel es casi la mitad del que ofrecieron durante el cuarto trimestre del 2008 de 8.05%, periodo en el que se agudizó la crisis global.

Al respecto, dada la relación del Cete a 28 días con la tasa objetivo, cabe recordar que esta última durante el 2009 pasó de 8.25% a su actual nivel de 4.50%, situación que se reflejo en el rendimiento que ofrece la deuda del gobierno de menos de un año.

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