Los inversionistas en los mercados globales se aferran a la expectativa de que los principales bancos centrales en el mundo desarrollado aumentarán las medidas de relajación monetaria. Sin embargo, ayer la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) fue muy cautelosa y no resolvió nada; por su parte, es probable que al momento en que usted lea estas líneas el Banco Central Europeo (BCE) los haya también decepcionado.

No es sorpresiva la actitud de los mercados, a final de cuentas, el escenario económico-financiero se ha deteriorado nuevamente y los riesgos latentes que podrían empeorarlo siguen presentes.

En Estados Unidos, China y Europa hay una desaceleración económica bastante marcada. Asimismo, las deficiencias estructurales que hay que solucionar plantean la idea de un restablecimiento del orden en un periodo muy largo.

Mientras la economía mundial se vea atorada por estos factores seculares: la debilidad global del crecimiento, el elevadísimo endeudamiento en países desarrollados, el escaso funcionamiento de los mecanismos políticos para aplicar soluciones y la poca efectividad de las medidas adoptadas, las bolsas y el mundo de las inversiones en general seguirán siendo sumamente dependientes de los bancos centrales.

Lo malo es que al parecer los dos principales se han vuelto menos agresivos (como es el caso de la Fed), o bien, tienen impedimentos importantes para serlo, como al parecer es el caso del BCE.

En el comunicado de política monetaria emitido ayer, el Comité de Mercados Abiertos de la Fed reconoció el debilitamiento reciente de la economía estadounidense, aunque también hizo ver que no hay una tendencia marcada hacia una recesión.

Aunque existen riesgos importantes, en especial la evolución de la crisis de deuda en Europa, que podrían generar un estancamiento mayor, éstos necesitarían manifestarse para provocar la acción directa de la Reserva a través de una medida adicional de relajamiento. Por ello, el Comité se limitó a decir que está dispuesto a actuar si es necesario, pero no validó la expectativa de que una acción como tal es inminente.

Los mercados de capitales apenas lograron sostener las breves ganancias que tenían al inicio de la jornada.

Hoy jueves, el BCE publicará su decisión de política monetaria. La expectativa de medidas adicionales es más fuerte toda vez que su presidente, Mario Draghi, declaró la semana pasada que la institución haría lo necesario para preservar al euro.

Hay varias posibilidades. El BCE puede reducir aún más la tasa de interés de referencia de 0.75% en que actualmente se ubica.

Asimismo, podría establecer una nueva ronda de créditos preferenciales a la banca europea con el fin de fortalecer los niveles de capital.

Será difícil, sin embargo, que haya un programa directo de recompra de bonos. Hasta el momento en que este artículo se escribe hay una oposición muy explícita de las autoridades monetarias de Alemania al respecto.

De igual modo, se ha construido la expectativa de que el Mecanismo Europeode Estabilidad pudiera recibir una licencia para actuar como banco; es decir, para fondearse a través del BCE y poder recomprar sin los impedimentos legales que éste tiene, los bonos de deuda soberana que sean necesarios para estabilizar al mercado.

Como decíamos, los mercados son muy dependientes en el corto plazo de las acciones de los bancos centrales, pero desean que éstos actúen con mucha velocidad y contundencia.

Aunque dichas instituciones van en la dirección que se requiere, su prudencia puede generar momentos de decepción entre los inversionistas.

*Rodolfo Campuzano Meza es director de Estrategia y Gestión de Portafolios de Invex. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo: perspectivas@invex.com.

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