Queridos amigos: tras el rosario de malas noticias que vimos la semana pasada, queda claro que la desconfianza es la única variable que ha permanecido constante en los mercados y es la misma que ha hecho que la burbuja que se creara por el exceso de liquidez prevaleciente en los mercados, siga perdiendo aire semana tras semana.

Y es que las bolsas accionarias ya acumulan siete semanas consecutivas de bajas, mientras que los commodities simplemente se desbarrancaron, particularmente los granos. Tan sólo para que se den una idea, el maíz que cotiza en Chicago a plazo de julio cayó en siete días 11.02%, al pasar de 309.83 dólares por tonelada a 275.68 dólares al cierre del viernes, es decir, perdió 34.15 dólares que, si lo convertimos en pesos al debilitado tipo de cambio del súper peso, significa que nuestros agricultores de Tamaulipas y Sinaloa perdieron en una semana 409.12 pesos por tonelada en la cosecha del ciclo otoño-invierno que todavía se está comercializando en este momento. Gravísimo, ¿no?

Por su parte, el trigo al mismo plazo cayó 11.46% y la soya lo hizo en 3.91 por ciento.

En el caso de los energéticos, la cotización del WTI perdió en Nueva York la escandalosa cifra de 6.32%, mientras que los metales preciosos que suelen ser el refugio natural para los inversionistas en tiempos de volatilidad cayeron 2.56 y 0.71% para la plata y el oro respectivamente.

A pesar de lo anterior, es importante destacar que los responsables fueron los mismos de las últimas semanas.

En Estados Unidos, la crisis fiscal por la que atraviesan y los políticos, que siguen sin ponerse de acuerdo sobre el techo de endeudamiento, han incrementado la incertidumbre. No duden de que éstos estiren la liga hasta el último momento, particularmente ante el año electoral que se avecina, para que los ganadores se presenten como los héroes de la película.

A lo anterior se sumaron malos datos económicos como el índice Empire State que tuvo un retroceso de 7.79 puntos contra la expectativa del mercado de que éste presentaría un avance de 12 puntos, dejando en claro el deterioro que ha tenido la actividad manufacturera en diferentes zonas de Estados Unidos.

Por su parte, Grecia sigue en espera de la aprobación del segundo apoyo por parte del FMI y la Unión Europea, la cual se especula podría oscilar entre 90,000 millones y 120,000 millones de euros, en momentos en que voces reconocidas como las de Alan Greenspan dicen que los griegos no podrán pagar ni con chochos, mientras que Nouriel Roubini, quien se volviera famoso por predecir la crisis del 2008, ya vaticinó que la Unión Europea no durará más de cinco años y los más pesimistas no le dan más de dos años de vida, ya que detrás de Grecia siguen países como Portugal, Irlanda, Italia y España.

Si volteamos a Asia, China incrementó por sexta ocasión su requerimiento de reservas de capital a la banca en 50 puntos base, con el propósito de controlar sus niveles de inflación que alcanzaron 5.5% en mayo, lo cual nos indica una clara actitud de querer desacelerar su economía, mientras que Japón no da señales de recuperación.

Finalmente, que me dicen de Medio Oriente. La situación sigue y seguirá tensa.

La situación no ha cambiado en las últimas semanas, sólo se ha seguido deteriorando y sería ridículo pensar que pudiera llegar a estabilizarse en el corto plazo, por eso no les quepa la menor duda de que la volatilidad seguirá siendo la única constante y más vale coberturas en mano, que ver los precios volando, ya sean al cielo o al suelo.

*Alfonso García Araneda es director general de GAMAA Derivados. Su correo electrónico es [email protected]