Pese al anuncio que se hiciera la semana pasada en el sentido de que la Unión Europea había aprobado finalmente el rescate de Grecia por la cuantiosa suma de 110,000 millones de euros, en un plan a ser implementado en un periodo de tres años, el jinete de la desconfianza cabalgó a lo largo y ancho de todos los mercados generando que éstos se desbarrancaran de forma violenta.

Y es que la forma en que se ha manejado la crisis griega ha dejado un gran sinsabor a los inversionistas y una sensación de que nos encontramos en tierra de nadie.

Para decirlo fuerte y claro, el mundo ha visto que por un lado, no existe el compromiso decidido por parte del resto de los países miembros de la Unión Europea para rescatar a Grecia, mientras que por el otro, los griegos no aceptan las estrictas condiciones fiscales que su gobierno ha decidido imponerles a cambio de recibir un apoyo, que si bien es bueno no es suficiente, ya que en el corto plazo, éste sólo alcanza para que hagan frente a los vencimientos de deuda que el país helénico tiene por 8,500 millones de euros el próximo 19 de mayo.

A lo anterior hay que sumarle las declaraciones que hiciera el presidente del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet, en el sentido de que el BCE no está dispuesto a salir a comprar bonos de deuda griega que podría dar liquidez adicional y confianza a los mercados, más una economía griega que hoy tiene un crecimiento económico reducido, déficit fiscal cercano a 14% del PIB y una pesada deuda pública que representa poco más de 120% de su PIB que paga a tasas acumulables de 8%, pagadera en una moneda (euro) que no puede deva­luar, queda más que claro que nos encontramos en un callejón sin salida.

Si analizamos el nivel de défi­cit fiscales como proporción del PIB que tienen los principales países europeos: Alemania casi 6%, Francia más de 8%, España casi 12% y próximo en la mira para vivir una tragedia griega y el Reino Unido con casi 13% de déficit fiscal, es obvio hacer apuestas sobre quién será el siguiente en caer en desgracia.

Así, vimos a las bolsas tener caídas espectaculares, que con o sin e­rrores de dedo, siguen siendo fuertes, al per­der terreno el euro, frente a las principales divisas como el yen y el dólar y una fuerte demanda en oro que ganó 2.52% en la semana, mientras que materias primas atadas a la evolución de la economía como el petróleo WTI, a plazo de junio, perdió 12.81% y los granos como el maíz, trigo y soya a plazo de marzo del 2011 cayeron a lo largo de la semana 1.48, 1.09 y 4.24%, respectivamente.

En México, el superpeso recibió una súper golpiza al perder en tres sesiones, entre martes y jueves, prácticamente todo el terreno que había ganado en cuatro meses para finalmente y gracias a un res­piro que se tomara el viernes, cerrar en niveles de 12.97 pesos por dólar.

La crisis griega es sólo la chispa del fuego que se puede propagar por Europa y que si no es contenido a tiempo, afectaría al resto del planeta, incluido México.

No hay país que esté blindado contra una crisis de confianza. El único blindaje cierto y verdadero es tomar coberturas, para entonces sí, sentarse a ver los toros desde la barrera.

Hoy 10 de mayo, mis mejores deseos para las madres que son las verdaderas heroínas en toda crisis.

Alfonso García Araneda es director general de GAMAA Derivados.

Su correo electrónico es aga@gamaa.com.mx