Los precios de los productos agropecuarios que cayeron 0.91% en la primera quincena de abril ayudaron a que la inflación en general presentara un descenso de 0.42%, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Este resultado es el más bajo desde que se tiene registro para un periodo similar, por lo que fue una sorpresa para el mercado, ya que el consenso esperaba un aumento de 0.07 por ciento. A decir de analistas, lo anterior se debió en gran parte a la eliminación del efecto de la sequía en los precios agropecuarios, aunado al subsidio en las tarifas eléctricas que hizo que se observara una baja de 10.36 por ciento.

Así las cosas, el jitomate se abarató 10.06% junto con otras frutas como el plátano, cuyo precio disminuyó 7.17 por ciento. Mientras que el aguacate subió 6.28% en el periodo referido. Aun así, el rubro de alimentos, bebidas y tabaco sigue siendo el de mayor alza, con 4.53 por ciento. Los precios más volátiles están empujando la inflación bien adentro del rango de variabilidad del Banxico , indicó BBVA-Bancomer en un reporte elaborado por el área de análisis.

Las frutas y verduras mostraron una reducción de 2.36% en la quincena y de 13.15% en forma anual cuando fueron la causa del aumento de la inflación al cierre del año pasado y hoy su comportamiento está mejorando el panorama. Para Invex, desde febrero la inflación ha mantenido una tendencia a partir de febrero por la eliminación de la sequía.

Ello se reflejó en varias localidades en donde se registró una variación quincenal negativa, en donde la más significativa se notó en Ciudad Acuña y Monclova, Coahuila, con -6.41 y 2.61%, seguida de Villahermosa, Tabasco, con 1.75 por ciento.

NO MOVERÁ TASAS

Con el resultado de la inflación, analistas consideraron que se confirma que en la próxima reunión de la junta de gobierno del banco central no se hará ningún cambio en la política monetaria. Para BBVA-Bancomer se mantiene la expectativa de que la tasa de fondeo se mantenga sin cambios en 4.5 por ciento.

Invex también estimó que es poco probable una modificación de la postura monetaria y aunque la estabilidad del peso se acentúe, junto con datos económicos que sigan la trayectoria mostrada hasta ahora en un contexto de relajación monetaria a nivel global, pensar en un recorte sería un instrumento para un futuro.

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