En las tres primeras semanas de enero, el mercado de bonos M presenta un avance promedio efectivo de 2.35%, que equivale a una ganancia anualizada de 51.83 por ciento.

El mejor desempeño se ha observado en la parte larga de la curva de rendimientos, donde las tasas correspondientes al plazo de 10 años finalizaron el viernes pasado en 6.04% para un descenso semanal de 25 puntos base (pbs) y las de 30 años en 7.47% (-27pbs).

Este comportamiento, aunado a la interesante apreciación que el peso ha registrado frente al dólar y otras divisas, parece reflejar un aumento del interés de los inversionistas extranjeros hacia las oportunidades de inversión que ofrece el mercado local de deuda gubernamental y que se fundamentan en los siguientes factores:

1.- Elevadas tasas de interés en moneda local, comparables o inclusive superiores a las de países de la eurozona que enfrentan dudas sobre su solvencia financiera, sin que México presente este tipo de problema.

2.- Fundamentos que favorecen la apreciación del peso en los mercados cambiarios –como una posible mejora de la cuenta corriente por precios altos del petróleo y mayores exportaciones a EU– y con ello la ampliación de las ganancias para los inversionistas extranjeros que decidan tomar posiciones en los mercados financieros locales.

3.- El impacto favorable que tendrá la apreciación del peso sobre la inflación en los próximos meses al amortiguar el choque ocasionado por el alza de los precios de productos agrícolas. Lo anterior parece verse reconocido en las tasas de la parte media baja de la curva de rendimientos (bonos con vencimientos de entre uno y cinco años), que tras alcanzar magnitudes comparables a un máximo de los últimos ocho meses han empezado a descender.

En este contexto, destaca el tono del último comunicado de política monetaria de Banxico –viernes 20 de enero– donde la institución asume un carácter cauteloso y mesurado que lleva a nuestros economistas a concluir que no habrá cambios en la tasa de referencia, con lo cual permanecería en 4.5% a lo largo del 2012.

En este orden de ideas, el peso registró una significativa apreciación semanal de 3.13% frente al dólar, que llevó la paridad cambiaria a 13.17 pesos por dólar –un nivel mínimo de tres meses–; en el año, la divisa mexicana acumula una ganancia de 5.67 por ciento.

El avance de la divisa mexicana, peso, ha estado sustentado por la presión que las amenazas de Irán de cerrar el estrecho de Ormuz han impuesto sobre el precio del petróleo, así como por la entrada de flujos extranjeros hacia el mercado de bonos gubernamentales a tasa fina (bonos M).

Además, es importante mencionar que el peso también se ha visto fuertemente favorecido frente al euro al acumular una apreciación efectiva frente a esta divisa de 5.84% en lo que va del año.

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