La depreciación de las divisas de países emergentes como México frente al dólar de Estados Unidos o del Euro, está afectando el balance de los emisores gubernamentales y corporativos, imponiendo una presión adicional sobre el manejo de sus cuentas, advirtió el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Es el peso de estas divisas dominantes en los mercados emergentes y en desarrollo, otro factor que está afectando a la demanda en el contexto de recesión mundial autoinflingida para limitar el contagio del Covid-19, resaltaron.

Al interior de un documento de trabajo, dirigido por la Consejera Económica del Organismo, Gita Gopinath, el FMI explicó que la fortaleza y/o debilidad de la moneda dominante suele tasar el precio del comercio, de las obligaciones financieras y algunos bienes y servicios en mercados emergentes. De ahí su sólido impacto en este episodio de crisis mundial.

En el documento, titulado Monedas dominantes y ajustes externos, el FMI establecen que los tipos de cambio pueden ayudar al reequilibrio externo y amortiguar los choques macroeconómicos cuando utilizan al dólar estadounidense para la fijación de precios y el financiamiento de empresas exportadoras, “siempre que cuenten con ingresos en la misma divisa”.

Sin embargo, en el episodio actual donde se presenta un colapso de la demanda mundial mientras también se desploma la oferta, con precios de commodities también cayendo e interrupciones de las cadenas de suministro, queda poco claro cuál será el comportamiento de la divisa dominante y su impacto en las economías.

El documento fue comentado en una mesa de análisis organizada por el FMI y transmitida en línea, donde participó la misma consejera económica del organismo y el drector de Investigación del Banco de Pagos Internacionales (BIS por su sigla en inglés), Hyun Song Shin.

Ahí, establecieron que la debilidad de las monedas que en episodios de desaceleración económica suele generar un impacto positivo  al comercio y otorga cierto estímulo a la economía.

Un impulso que esta vez, será diferente, matizó la funcionaria, y tiene que ver con dos eventos simultáneos que se han detenido: el comercio mundial y el turismo.

“Es muy poco probable que las monedas debilitadas puedan otorgar un impulso material a sus economías en el corto plazo pues la respuesta de la mayoría de las operaciones comerciales se ha congelado e incluso caído, consecuencia del distanciamiento social y las interrupciones de la oferta y demanda”, advirtió Gopinath.

Hyun Song Shin, confirmó que no se puede asumir que un tipo de cambio depreciado tenga la fuerza para acelerar al comercio y convertirse en un motor de crecimiento, cuando todos los signos de la actividad económica son negativos.

En episodios anteriores de volatilidad mundial y presión en el crecimiento, los gobiernos buscaban intervenir en la paridad del tipo de cambio para debilitar o fortalecer a sus monedas, de manera que con ello se otorgaba respaldo al comercio internacional. Un patrón que amenazaba con incluir protección de la industria nacional en lugar de permitirse una demanda en función de la competitividad.

La funcionaria concluye que los choques externos no suelen tener el mismo impacto en el comercio y el turismo cuando se utiliza una divisa dominante (euro o dólar) en un episodio de crisis como el que atraviesa el mundo.

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