Queridos amigos: con gran preocupación les escribo hoy para destacar el comportamiento de los mercados, más por discursos que por factores fundamentales y acciones concretas que finalmente son las que dan rumbo a los países y sus economías.

Ya en varias ocasiones hemos criticado, en este mismo espacio, la forma en que la Unión Europea ha manejado la grave crisis económica que la aqueja. Discursos optimistas sobre el futuro de la unión y la solución de sus problemas, mientras que las verdaderas medidas que podrían dar viabilidad a Europa se posponen una y otra vez, como si por arte de magia y gracias al paso del tiempo solas se fueran a resolver. Es cierto, se necesita tiempo, pero también acciones.

Pero tal parece que esta manera de actuar negligente ya se contagió al hemisferio occidental cuando a finales del año, mientras el Congreso de Estados Unidos discutía sin éxito la forma de evitar el precipicio fiscal, llegaba en el último minuto del 2012 a la fabulosa decisión de posponer la discusión para marzo y juntarla con la del techo de endeudamiento que ya le costó en el pasado a ese país que las principales agencias calificadoras le quitaran su calificación AAA.

Con el fin de evitar que se les acumulen los pendientes, la semana pasada simplemente volvieron a patear la lata y la propuesta de los republicanos en la Casa de Representantes, el Congreso estadounidense decidió ampliar el plazo del techo de endeudamiento hasta el próximo 19 de mayo, solicitando el compromiso de los senadores para que anunciaran un nuevo presupuesto a más tardar el próximo 15 de abril, so pena de que de no llegarse a un acuerdo, los legisladores serían los primeros en ver interrumpidos sus pagos.

En medio de toda esta tremolina, el FMI revisó su pronóstico de crecimiento económico a nivel global a 3.5% y a 2.0% el de Estados Unidos.

Seguramente los que me leen deberán estar pensando que me perdí las fuertes alzas de los principales indicadores bursátiles a lo largo de la semana, en donde en algunos casos, incluido el IPC de nuestra Bolsa, tocaron niveles máximos históricos. Exactamente a eso me refería cuando les comentaba al principio de mi columna que es preocupante.

Estamos viviendo una grave crisis global reconocida por los más avezados analistas y economistas del orbe; sin embargo, no es una crisis de liquidez.

Por el contrario, las fuertes inyecciones de dinero que han hecho los bancos centrales con la intención de reactivar las economías, que por cierto no han funcionado, han generado que los grandes inversionistas tengan la necesidad de aferrarse a cualquier noticia buena que sirva como pretexto para construir una historia alcista que les permita tener un buen rendimiento.

Pero como cualquier burbuja, tanto se infla que tiene que llegar un momento en la que reviente.

Gracias a lo anterior, los mercados un día reciben una buena noticia y se tiran a la fiesta, mientras que al otro se publican datos económicos malos y simplemente se deprimen. Este fenómeno recibe el nombre de volatilidad y, sin duda, la volatilidad e incertidumbre son las variables que se han mantenido constantes en los mercados.

En esto no hay recetas secretas y los números son fríos: mientras Estados Unidos siga gastando mucho más dinero del que le entra y los países europeos no limpien sus finanzas, la economía real seguirá complicándose y la gente de a pie seguirá sufriendo.

Mientras esto sucede, la volatilidad seguirá al tope y el hecho es que la única vacuna para contrarrestarla es la administración de riesgos. ¡No te quedes en el dicho y toma coberturas ya!?

*Alfonso García Araneda es director general de GAMAA Derivados. Su correo electrónico es: aga@gamaa.com.mx