Una de las novedades del presupuesto que presentó el ejecutivo federal es, sin lugar a dudas, el objetivo de finanzas públicas equilibradas (mal llamado déficit cero , ya que si es déficit, por definición, es menor a cero). Esto ha causado múltiples discusiones y dudas sobre la verdadera capacidad para generar el espacio, en términos de ingresos, que permita lograr este objetivo.

Quizá vale la pena indicar que esto no es nuevo. México ha tenido como objetivo mantener finanzas públicas equilibradas desde hace ya varios años; fue a raíz del surgimiento de la crisis hipotecaria en Estados Unidos y las secuelas que tuvo sobre la frágil economía europea que se solicitó al Congreso incurrir en un déficit fiscal con el fin de obtener los recursos necesarios para financiar los distintos programas contra cíclicos.

De esta forma y una vez que la economía se encauza hacia mayores niveles de crecimiento, es necesario priorizar nuevamente la salud de las finanzas públicas.

La pregunta que todo mundo se hace es si, objetivamente, es posible equilibrar las finanzas públicas en el marco de mayores gastos y un compromiso para no aumentar impuestos a lo largo del 2013 al menos.

En el tema del gasto, seguramente, se irán sumando necesidades, aunque ya es posible anticipar algunas cifras.

El presidente Peña Nieto estableció algunas medidas de aplicación inmediata dentro de las primeras 13 decisiones de gobierno que, necesariamente, implican mayores gastos.

Por un lado, la ampliación del programa de pensión mínima dirigido a adultos mayores a 75 años -ahora, para adultos mayores a 65-; por otro, la instrumentación de un seguro de vida destinado a madres trabajadoras, así como los mayores recursos que se necesitarán en el marco de la reforma educativa presentada recientemente por el Ejecutivo.

De ser aprobada la reforma educativa, serán necesarias partidas extraordinarias para la creación de centros educativos de tiempo completo, la dignificación de planteles, adquisición de materiales diversos y la asignación de becas para niveles medio-superior y superior, entre otras cosas.

La necesidad de mayores requerimientos financieros contrasta con la disposición para no aumentar impuestos, lo que complica de inicio alcanzar los objetivos del paquete económico.

Por el lado de los ingresos, lo primero que hay que decir es que el ISR no bajó a 29%, como se estableció hace algunos años.

Habrá que esperar que en el 2013 se presente el proyecto de reforma hacendaria para saber qué pasará con los impuestos, por lo pronto y a la luz de los mayores requerimientos, se quedarán en los niveles actuales.

Además de que no bajarán los impuestos, el gobierno federal deberá de hacer esfuerzos adicionales en tres frentes con el objetivo de balancear las finanzas públicas: 1) ampliar la base gravable y mejorar la eficiencia recaudatoria, 2) el gasto operativo se tendrá que ajustar forzosamente a la baja y 3) tendrá que reducirse el subsidio a las gasolinas.

Esto último causará molestia, pero hay que entender que este subsidio representa una práctica regresiva y que, inevitablemente, tendrá que cambiar.

Finalmente, hay que destacar que una parte importante de la recaudación está asociada con la expansión de la economía.

Si se alinean las estrellas, como parece ser, México seguirá consolidándose como una economía robusta con amplio potencial de crecimiento y gran capacidad de atracción de inversión extranjera, por lo que un mayor crecimiento seguramente derivará en más recursos para el gobierno.

Vale la pena destacar que quienes nos hemos dedicado al estudio de la economía mexicana -desde hace ya varias décadas-, así como a la elaboración de proyecciones macroeconómicas, hemos aprendido que si alguien conoce las finanzas públicas es el propio gobierno y, por lo tanto, es el mejor capacitado para hacer estimaciones fiscales. Si dicen que el balance estará en equilibrio, es porque así será. Se lo aseguro. ?

*Manuel Guzmán M. es Director Ejecutivo de Administración de Portafolios y Análisis y Estrategia Económica de Grupo Financiero Ve Por Más.