A final de cuentas, las autoridades de la zona euro dieron un golpe de autoridad y eliminaron el factor de riesgo que azotaba los mercados a nivel global.

Los problemas de fondo no se han solucionado, pero es entendible que los inversionistas dejen de considerar, que la amenaza de una desarticulación del sistema financiero de la región ha desaparecido. La principal prueba de esta tranquilidad es el retorno veloz de los diferenciales que las deudas de Grecia, España y Portugal ostentaban contra el bono soberano alemán.

La pregunta ahora es si los mercados retornarán al estado de confianza que tenían previo al estallido del problema y si con ello recuperarán la pérdida, que por cierto, ni es mucha ni es extensa, en este episodio que algunos colegas denominan como el flash crack.

En favor de una recuperación en los mercados, está la idea de que sigue presente la plataforma que detonó el alza desde hace un año.

Por una parte, hay una recuperación en marcha que aún continúa arrojando datos alentadores. Es probable que en las siguientes semanas veamos que los datos referentes a este segundo trimestre seguirán siendo favorables.

Asimismo, el episodio de Europa asentó la expectativa entre los inversionistas de que las autoridades en los países desarrollados, y en muchos otros, no aumentarán los niveles de las tasas de interés.

Esta combinación de un crecimiento favorable con una tasa de interés tan baja ha sido el principal motor de la recuperación de precios en mercados de capitales y deuda. Los manejadores de grandes fondos siguen contando con estos incentivos para mantener posiciones de riesgo en las bolsas, commodities y mercados emergentes.

Sin embargo, quienes piensan en una vuelta a la situación de inicio de año deben considerar que ahora es más grande el reconocimiento de que hay muchas distorsiones y problemas sin resolver, lo que abre la puerta para que en el futuro previsible se vuelvan a presentar episodios de nerviosismo.

El problema del gran déficit fiscal no es inherente nada más a los países mencionados, regiones como Japón, EU y Reino Unido tienen un desequilibrio de similar magnitud. Parece que para todos ha quedado claro que mantener dichas estructuras es insostenible y que vendrán medidas para tratar de reducir los faltantes.

Asimismo, existe el problema de las demandas contra el sector bancario en EU y la alta probabilidad de que se apruebe una regulación que restrinja en muchos aspectos la operación de los bancos, principalmente de corte especulativo.

Otro factor relevante es el esfuerzo que China y algunos países emergentes comienzan a efectuar para moderar el ritmo de expansión debido a brotes inflacionarios y a burbujas en los mercados de activos. La región que está supuesta a compensar con un mayor consumo el período de ajuste del mundo occidental parece ir en dirección opuesta.

Todos estos elementos de riesgo son poco tangibles por el momento, no se traducen en asuntos tan concretos como el problema griego lo fue. No obstante, pueden hacer surgir episodios de inquietud en cualquier momento, ya sea por que se aumentan impuestos o alguna otra entidad (¿California? ¿Inglaterra?) se ve en la necesidad de pedir ayuda para contener una degradación de su deuda.

Se trata de ver si el espíritu animal de los mercados volverá a hacer de las suyas o habrá un factor de riesgo lo suficientemente fuerte para contenerlo. El comportamiento de las próximas semanas nos irá dando una pauta de lo que podemos esperar para el semestre.

*Rodolfo Campuzano Meza es director de Análisis de INVEX.

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