Queridos amigos: en diversas ocasiones les comentamos que, desde nuestra perspectiva, la Unión Europea no había más que venido pateando la lata y postergando las decisiones que llevarían a una solución de fondo en la grave crisis económica por la que atraviesa desde hace ya más de dos años y, como no hay fecha que no llegue y plazo que no se cumpla, Grecia ya llegó al punto de quiebre en el que tendrá que decidir si aplica las medidas de austeridad impuestas por la Troika o definitivamente se sale de la Unión Europea.

Y es que desde que en las elecciones del pasado 6 de mayo los helenos votaran por las izquierdas más radicales de su país, que están en contra de las medidas de austeridad pactadas por sus antecesores, se evitó que cualquiera de las posturas tuviera una mayoría clara para poder gobernar, generándose así una situación de ingobernabilidad que culminó con el acuerdo de la semana pasada de establecer un gobierno interino y convocar de nueva cuenta a elecciones el próximo 17 de junio, para determinar finalmente el rumbo que deberá seguir Grecia.

Lo anterior genera una enorme incertidumbre en los mercados, ya que pone en duda la viabilidad de la Unión Europea en su conjunto y el euro como moneda única, con todas las repercusiones que esto traería consigo.

Para empezar, si Grecia decide salirse del euro y volver al dracma, las deudas que ese país hoy tiene ¿las pagaría en un futuro en dracmas o tendría que liquidarlas en euros? ¿Con que dinero? ¿Cómo confiar en un país al que se le ha venido rescatando a cambio de compromisos de austeridad que no ha logrado cumplir, para finalmente incumplir y salirse del bloque europeo? ¿Usted les prestaría?

¿Cuáles serían las repercusiones para el resto de los países que hoy también se encuentran emproblemados como España, Italia, Portugal, Irlanda? ¿Seguirá Alemania dispuesta a seguir echándole dinero bueno al malo a cambio de mantener una Unión Europea que hoy ha mostrado conformarse por países con administraciones y economías muy disímbolas?

La crisis actual ya ha pasado la factura a siete presidentes que buscaban reelegirse y que han quedado fuera de sus gobiernos ante una población descontenta y poco dispuesta a apretarse el cinturón. Entre ellos se encuentra Francia, que sin duda era el aliado más importante de Alemania en la estrategia para asegurar la viabilidad de la Unión Europea.

El recién estrenado presidente francés FranÇois Hollande ha declarado que no apoyarán las medidas de austeridad propuestas por la Unión Europea (Alemania) sin que vayan acompañadas de un plan de crecimiento.

¿Acaso no ha sido un fracaso el programa de relajación cuantitativa aplicado por el BCE, en donde le han inyectado enormes cantidades de recursos a los mercados, pero la falta de confianza ha generado que los bancos no presten ese dinero y lo manden de regreso al BCE?

Hoy sin duda Grecia está quebrada, y conforme pasan los días, la situación se agrava aún más. Tan sólo en las últimas dos semanas ha habido retiros de los bancos griegos por 5,000 millones de euros.

Los ojos del mundo están puestos en lo que suceda en Grecia, ya que tendrá repercusiones graves en el resto de Europa, y por supuesto, en la economía global en el corto, mediano y largo plazo.

Queridos amigos, como se habrán podido dar cuenta, no hay soluciones fáciles y seguiremos por un buen rato montados en la montaña rusa de la volatilidad, por lo que si no han tomado coberturas, yo les pregunto: ¿Qué esperan?

*Alfonso García Araneda es director general de GAMAA Derivados. aga@gamaa.com.mx