En el primer trimestre del 2018 y luego de cinco trimestres consecutivos de alza, la fortuna del hombre más rico de México tomó un respiro y registró una reducción de 1,866 millones de pesos, la menor baja desde el 2009, año desde que la Unidad de Inteligencia de El Economista da seguimiento trimestral a los activos de Carlos Slim.

Considerando el grupo de empresas que lidera el acaudalado mexicano de 78 años, su fortuna alcanzó 1.66 billones de pesos al cierre de marzo del 2018, aunque es importante destacar que en este lapso la variación en su riqueza se explica completamente por el repunte de América Móvil, que incrementó su valor de mercado durante el trimestre en 20,161 millones de pesos, cifra que contrasta con el retroceso de 22,027 millones de pesos en el mismo lapso en el resto de empresas que conforman el Índice Slim.

En tanto, Grupo Financiero Inbursa redujo su valor de mercado en 13,518 millones de pesos durante el trimestre, y, pese a que registra mayores ingresos por margen financiero y comisiones, algunos analistas continúan considerando sobrevalorados sus títulos, mismos que durante el primer trimestre registraron una baja de 6.4%, variación que dibuja una marcada tendencia a la baja en los últimos 12 meses.

Grupo Carso e Impulsora del Desarrollo y el Empleo en América Latina explican la baja en su valor de mercado por la sensible reducción que se registró en proyectos de infraestructura al arranque del año, segmento en el que, como se sabe, es el gasto del gobierno su principal propulsor, y dado que al cierre de la administración pública el gasto en inversión ha sido la variable de ajuste para reducir el déficit en las cuentas públicas.

En Minera Frisco, las disminuciones de 19% en la producción de oro y de 2% en plata exhiben las dificultades que atravesó la empresa al inicio del año; si a eso se agregan las bajas de zinc y plomo en 20% y 3%, respectivamente, se comprende la reducción en su valor de mercado en 1,858 millones de pesos.

América Móvil, prueba superada

Sostenidamente América Móvil ha venido ganando peso en las empresas de Slim. Al cierre de marzo de este año, representó 68.8% del valor de mercado del grupo de empresas, 8.2 puntos porcentuales más en tan sólo 12 meses, lapso durante el cual el precio de sus títulos en la BMV avanzó 36%, y, si lo consideramos desde julio del 2016, su punto más bajo, el avance es de 70%, cifra que si bien podría sorprender a algunos, se explica a partir de que la telefónica de Slim ha asimilado los cambios en las leyes de telecomunicaciones aprobados por el Congreso mexicano entre el 2013 y 2014.

Luego de que AMX fue declarada agente económico preponderante en el mercado de telecomunicaciones, se intensificó una guerra de precios que redujo considerablemente los márgenes de ganancia de la telefónica de Slim, lo que motivó que las expectativas de rentabilidad se fueran marcadamente a la baja, fenómeno que se reflejó de manera contundente en el precio de su acción.

Ya a unas semanas de conocerse al triunfador de la elección presidencial en México, no se vislumbran mayores amenazas a la telefónica más grande de la región latinoamericana, el discurso de los competidores no ha señalado cambios sustanciales en la regulación del sector, además de que Slim se alista para participar en el segmento de la televisión de paga.

De corto plazo, aunque el mercado mexicano estará matizado fuertemente por el ambiente de la contienda electoral, no se vislumbran sobresaltos en la conducción de la economía del país, particularmente en uno de los sectores económicos más globalizados. En el contexto internacional, el Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó en su último análisis que el crecimiento mundial va camino de alcanzar 3.9% este año y el próximo, en el que los motores de la aceleración del crecimiento serán la zona del euro, Japón, China y Estados Unidos.

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