La confianza de los consumidores mexicanos descendió en agosto luego de que el repunte inflacionario y las señales de desaceleración económica tuvieran un efecto negativo sobre la percepción de los consumidores.

El índice de confianza del consumidor que elaboran conjuntamente Banco de México (Banxico) e INEGI descendió en agosto 0.76% respecto del mes previo, sin tomar en cuenta efectos de estacionalidad. La caída mensual es la segunda más alta en lo que va del año, tras la de 1.29% de junio.

Tres de los cinco rubros que componen el índice ascendieron en agosto y dos retrocedieron, destacando entre estos últimos la caída mensual de 5.45% en el componente que mide las posibilidades de compra de bienes duraderos, arrastrando al índice en su conjunto.

Dicho resultado se da en sincronía con el repunte de la inflación, la continuidad de los altos niveles de tipo de cambio y el nerviosismo con respecto a la desaceleración del crecimiento en las principales economías a nivel mundial , menciona Samuel Moreno, analista económico de Invex en una nota.

En cifras originales, el índice se mantuvo en niveles previos a la crisis al ubicarse en 96.7 puntos, 4.5% por encima del nivel que alcanzo en agosto del 2011 cuando se ubicó en 93.4 unidades.

En su interior, cuatro de los cinco componentes que lo integran subieron, destacando también la caída del renglón relacionada con las posibilidades de compra de bienes duraderos que cayó a una tasa anual de 1.9 por ciento.

Pese a ello, Moreno destacó que fue a partir de junio de este año que el índice marcó un punto de inflexión en su tendencia y es posible que continúe con una trayectoria de lenta disminución , sobre todo si prosigue la desaceleración de la demanda externa, la debilidad del peso y la inestabilidad financiera global. En junio, el índice registró su mayor caída mensual en lo que va del 2012.

ana.valle@eleconomista.mx