Cuando Samson Resources Corp declaró en septiembre la mayor bancarrota relacionada con la energía de este año, la compañía de petróleo y gas dijo que tenía un acuerdo para salir de la protección por quiebra para fines de año.

Sin embargo, apenas unas semanas más tarde, la caída de los precios del gas puso este acuerdo en peligro.

Samson es una de la media docena de atribulados productores energéticos que buscaron protección judicial de su acreedores este año y descubrieron que el valor de sus activos se evaporó o que los planes de reestructuración son inviables ante la caída de los precios de las materias primas.

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Banqueros, abogados y asesores implicados en los casos culpan al fuerte descenso de los precios de la energía y a la gran necesidad de la industria de perforaciones y exploraciones constantes y de capital intensivo para mantener la producción.

En los últimos 16 meses, el precio del crudo se hundió hasta cerca de 40 dólares por barril, desde un nivel cercano a los 100 dólares, acabando con años de precios elevados que alimentaron la expansión financiada por deuda de las firmas petroleras.

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"Puede ser una situación muy dura", afirmó Michael Cuda, un abogado de quiebras en Squire Patton Boggs en Dallas que representa a un prestamista en el caso Samson. "Muchos activos se quedan de repente sin valor", dijo, refiriéndose a compañías energéticas en general. Samson declinó hacer comentarios.

Muchas firmas energéticas acogidas a la bancarrota son algunos de los actores más débiles de los mercados, pero su experiencia sirve como advertencia a decenas de sus pares, que luchan por mantenerse a flote y podrían ver sus activos devaluarse rápidamente en una quiebra, generando fuertes pérdidas a los inversores.

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Se supone que la quiebra es un refugio relativamente breve mientras una compañía busca un arreglo a su situación.

frm