Cuando uno comienza al camino de las inversiones, lo único que quieres es observar que el rendimiento de su portafolio empiece a subir, sea como sea. Pero a veces ese deseo no se cumple y entonces aparecen las desilusiones y a pensar que el mercado es fruto del azar, como si fuera apostar en el casino. En ese sentido, a veces es necesario invertir con más paciencia y cautela, analizando exhaustivamente el contexto y pensándolo dos o más veces si fuera necesario, antes de decidir invertir en un determinado activo. Lo esencial seria encontrar el método de mayor satisfacción y que provoque la menor presión posible.

Por ejemplo, puede acudir al interés compuesto, es decir, apostar a un activo y luego reinvertir los intereses a la misma tasa para así lograr maximizar el rendimiento. La cuestión es simple: recibir dinero para colocarlo a igual interés en otro activo. Una vez tomada la decisión, ya no perderá tiempo pensando en qué hacer con las ganancias.

Al repasar la estructura del mercado de una manera más coloquial, podría trazarse un paralelismo entre su activo financiero y un campo. Si desea invertir en una buena tierra, que le asegure una cosecha constante, contante y sonante al igual que lo que estima de su activo financiero. Sin embargo, a veces el clima no acompaña y una sequía puede azotar la cosecha y reducir sus ganancias a mínimos no deseables, como también podría ocurrir de manera inversa.

En el caso de un activo, hay que estar preparados para soportar tanto un mercado bajista como uno alcista que generarán consecuencias totalmente distintas para su posesión. No obstante, ambas etapas son fundamentales en el crecimiento del campo, ya que, al igual que el agua de las lluvias, la energía solar también es buena para el crecimiento de las plantas o de la cosecha. En el caso del activo, generalmente uno apuesta a entrar en el fin de una etapa bajista para lograr alistarse de cara al repunte y, por lo tanto, lograr buenas ganancias.

Para no alarmarse frente a ciertos postulados del mercado, tendrá que conocer dos cualidades. Por un lado, saber que se basa en una ley de riesgo y retorno, es decir, a mayor riesgo en sus inversiones, mayor será la ganancia en caso de acertar, o la pérdida en caso contrario. Por eso, si está pensando en el mercado debe tener este punto muy claro.

También puede apostar a una renta segura e invertir en papeles de empresas sólidas que paguen un dividendo fijo y así asegurarse un ingreso. Otro postulado es que el mercado es eficiente por naturaleza, es decir, que los precios de los activos convencionales están correctamente establecidos y valuados.

Es por eso que si el objetivo es apostar a empresas grandes no hay que perder el tiempo analizando sus precios. Distinto es el caso si apuesta por una acción que a su consideración podría ser una perlita, ya que en ese caso sí debería sentarse a analizar sus fundamentales y prospectos. Lo cierto es que no siempre el mercado es eficiente.

Por eso, deberá conocer cuál es el grado de dedicación para sus inversiones y hasta dónde quiere estresarse con los mercados.

[email protected]